Una escasez de salud mental podría tener un rol en el suicidio de jóvenes de EE. UU.

Los jóvenes no están bien. Hasta 1 de cada 5 niños de Estados Unidos tiene una afección de la salud mental, pero solo alrededor de la mitad de los que necesitan atención de la salud mental la reciben ahora.

Además, el suicidio es la segunda causa principal de muerte entre los niños y adolescentes de EE. UU., y las tasas de suicidio juvenil han estado en aumento en la última década.

Ahora, alrededor de un año después de que el Cirujano General de EE. UU. citara una necesidad urgente de resolver la crisis, una nueva investigación muestra que los jóvenes que son más propensos a morir por suicidio viven en áreas con una escasez pronunciada de profesionales de la salud mental. Estos profesionales también están sintiendo la presión a medida que su carga de trabajo y sus listas de espera crecen de forma exponencial, según la Encuesta de impacto de la COVID-19 en los practicantes de la Asociación Americana de Psicología (American Psychological Association).

"Se trata de una emergencia nacional, y se necesita una acción rápida para mejorar la salud mental de los jóvenes", señaló la autora del estudio, la Dra. Jennifer Hoffmann, médica tratante de la División de Medicina de Emergencias del Hospital Pediátrico Ann & Robert H. Lurie, de Chicago.

En el estudio, ella y sus colegas analizaron más de 5,000 suicidios en niños y adolescentes de 5 a 19 años que ocurrieron entre 2015 y 2016. La tasa de suicidio aumentó a medida que la disponibilidad de profesionales de la salud mental se reducía, y esto también se sostuvo respecto a los suicidios juveniles con armas de fuego. Mientras más grande era la escasez de profesionales, mayor era el riesgo de suicidio en esa área, mostró el estudio.

La resolución de esta crisis comienza por un llamamiento para que los legisladores aumenten los fondos federales para asegurar que todos los niños tengan acceso a los servicios de la salud mental, apuntó Hoffman.

Esto incluye mejorar el acceso a los servicios de telemedicina, respaldar unos modelos efectivos de atención de la salud mental basada en las escuelas, y acelerar la integración de la atención de la salud mental en los ambientes de atención pediátrica primaria, apuntó.

Algunos proyectos de ley ante el Congreso de EE. UU. buscan ampliar el acceso a la atención de los niños y adolescentes con afecciones de la salud mental, dijo Hoffman.

La Ley para Fortalecer Ahora la Salud Mental de los Niños (Strengthen Kids' Mental Health Now Act) busca crear nuevos programas federales, desarrollar y aumentar la fuerza laboral de salud mental pediátrica, y aumentar el reembolso para los servicios de salud mental pediátrica.

La Ley para Ayudar a los Niños a Afrontar (Helping Kids Cope Act) de 2021 y la Ley de Infraestructura para la Salud Mental de los Niños (Children's Mental Health Infrastructure Act) invertirían en fortalecer la fuerza laboral en salud mental pediátrica y los servicios basados en la comunidad, para que respalde la prevención, la identificación temprana y el tratamiento, apuntó Hoffman.

"Se necesitan más fondos para respaldar los programas existentes... que respalden la salud mental y conductual pediátrica", apuntó.

Además, las políticas que restrinjan el acceso a las armas de fuego de los jóvenes deben ser parte de una estrategia general de prevención del suicidio, enfatizó Hoffman.

 

Para ayudar a los niños en crisis que están esperando para ver a un profesional de la atención mental, comience por preguntar al pediatra y a la escuela si pueden ayudar, sugirió.

"Para las situaciones agudas con un riesgo de daño a los demás, el pediatra quizá recomiende una evaluación urgente en un departamento de emergencias", anotó Hoffman.

El nuevo estudio se publicó en la edición del 21 de noviembre de la revista JAMA Pediatrics.

El Dr. Aaron Carroll y Denise Hayes, de la Universidad de Indiana, son autores de un editorial que se publicó junto con los hallazgos.

Dijeron que ha llegado el momento de recrear el campo de la atención de la salud mental de los niños y los adolescentes. Esto podría incluir más programas orientados a los pares y basados en la comunidad, en lugar de un tratamiento basado en la escuela.

"Debemos implicar a los jóvenes donde estén y en formas que los atraigan y no los repelan", escribieron.

Pero esto no es todo lo que se necesita hacer para resolver estos problemas. Los niños en las áreas con una escasez de profesionales de la salud mental son menos propensos a tener seguro, o tienen un seguro inadecuado.

"Cualquier método amplio también debe reconocer la necesidad de un mejor seguro de salud", escribieron Carroll y Hayes.

La Dra. Jennifer Havens, catedrática de psiquiatría infantil y adolescente de la Facultad de Medicina Grossman de la NYU, en la ciudad de Nueva York, revisó los hallazgos.

"Es una maravillosa demostración de una investigación muy cuidadosa de lo que ya sabemos en el campo: a los niños les va mucho peor en los ambientes que no cuentan con buenos servicios de salud mental", apuntó, y añadió que hay una gran necesidad de más profesionales de la salud mental, sobre todo psiquiatras infantiles.

"Los niños están pensando en el suicidio o intentan autolesionarse, y en realidad es una emergencia de salud pública", comentó Havens.

Si los niños o adolescentes hablan sobre el suicidio, tómeselo en serio, instó.

"No lo trivialice ni lo minimice", aconsejó Havens. Es probable que se obtenga una evaluación precisa si lleva a su hijo a un proveedor que se especialice en niños, añadió.

Havens ha pasado los últimos 25 años intentando desarrollar unos servicios de emergencias psiquiátricas más adecuados para los niños de todo el país.

"Si se está en un ambiente que no está diseñado para abordar las necesidades de la salud mental de los niños, esos... niños con frecuencia pasan desapercibidos", señaló.

 

 

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