El Tribunal Superior de Australia falló a favor de la diseñadora de moda Katie Perry —ahora Katie Taylor— y determinó que puede seguir vendiendo ropa bajo su propio nombre, poniendo fin a una batalla legal de casi dos décadas contra la cantante estadounidense Katy Perry.
El conflicto comenzó en 2009, cuando la artista, en pleno ascenso internacional, envió una carta de “cese y desista” exigiendo que Taylor retirara su solicitud de marca registrada. Aunque ambas partes intentaron llegar a un acuerdo, las negociaciones fracasaron y el caso escaló a los tribunales.
Taylor obtuvo inicialmente la marca para ropa, mientras que la cantante ajustó su registro para abarcar solo música y entretenimiento. Sin embargo, la disputa resurgió cuando la artista comenzó a vender mercancía de sus giras en Australia. En 2019, Taylor demandó por infracción de marca.
Tras fallos contradictorios en instancias inferiores, el Tribunal Superior revocó la cancelación de la marca “Katie Perry” y concluyó que su uso no genera confusión ni engaño. La decisión representa una victoria significativa para pequeñas empresarias que buscan proteger su identidad comercial frente a grandes figuras públicas.
Taylor celebró el fallo como un alivio tras años de incertidumbre y afirmó que ahora podrá concentrarse plenamente en su negocio de moda en Sídney.
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