Gobiernos de todo Medio Oriente respondieron con una mezcla de alivio y prudencia al anuncio del alto el fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán, tras más de cinco semanas de enfrentamientos que habían encendido a toda la región.
El presidente del Líbano, Joseph Aoun, celebró la noticia y afirmó que “la violencia no es un medio eficaz para resolver los problemas entre naciones”, subrayando que su país seguirá trabajando para que la paz regional lo incluya de forma estable y duradera.
Desde Egipto, el presidente Abdel Fattah al-Sisi calificó el anuncio como un alivio para “millones de personas amantes de la paz” y expresó su deseo de que el avance conduzca a un acuerdo permanente que ponga fin a la guerra.
La Autoridad Palestina también saludó la tregua, describiéndola como un paso “positivo e importante”. El presidente Mahmoud Abbas pidió que el alto el fuego se extienda a los territorios palestinos —Gaza, Cisjordania ocupada y Jerusalén Este— y exigió el fin de las hostilidades contra el Líbano.
El Ministerio de Exteriores de Qatar acogió con satisfacción el anuncio y pidió consolidarlo de forma urgente para evitar una nueva escalada. Arabia Saudí elogió los “esfuerzos productivos” de Pakistán como mediador, mientras que Omán advirtió que, aunque el mundo se ha alejado “de una catástrofe”, no hay espacio para la autocomplacencia.
Jordania destacó la importancia de reabrir el estrecho de Ormuz y garantizar la libertad de navegación internacional, un punto clave para la estabilidad económica regional. Kuwait, por su parte, celebró el papel de Pakistán y expresó su esperanza de que la tregua derive en una solución integral y sostenible, insistiendo también en la necesidad de asegurar el tránsito marítimo en Ormuz.
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