Rusia conmemoró este 9 de mayo su tradicional Día de la Victoria con un desfile inusualmente sobrio en la Plaza Roja de Moscú, marcado por la ausencia total de armamento pesado y por el inicio simultáneo de un alto el fuego temporal de tres días acordado con Ucrania. El presidente Vladimir Putin encabezó la ceremonia en un ambiente más contenido que en años anteriores, en medio de la intensificación de ataques y tensiones en el frente.
Un desfile sin tanques ni misiles por primera vez en casi dos décadas
El evento, tradicionalmente utilizado para exhibir el poderío militar ruso, presentó este año un formato reducido:
- No hubo exhibición de equipo militar pesado, algo inédito en casi 20 años.
- En su lugar, se proyectaron videos pregrabados de operaciones militares, incluidos drones, defensa aérea y submarinos con capacidad nuclear.
La decisión responde a preocupaciones de seguridad ante los recientes ataques ucranianos contra infraestructura dentro de Rusia, especialmente refinerías de petróleo.
Putin vincula la guerra en Ucrania con la memoria de la Segunda Guerra Mundial
En su discurso, Putin volvió a trazar un paralelismo entre la invasión a Ucrania —descrita por el Kremlin como “operación militar especial”— y el sacrificio soviético durante la Segunda Guerra Mundial. Afirmó que los soldados rusos “se enfrentan a una fuerza agresiva respaldada por la OTAN” y aseguró que “nuestros héroes avanzan”.
El mandatario estuvo acompañado por un veterano de la Segunda Guerra Mundial y por un combatiente condecorado de la actual ofensiva en Ucrania, reforzando la narrativa oficial de continuidad histórica.
Alto el fuego temporal: intercambio de prisioneros y pausa en los combates
El desfile coincidió con la entrada en vigor de un alto el fuego de tres días (9–11 de mayo), anunciado por Estados Unidos y confirmado tanto por Moscú como por Kyiv. El acuerdo incluye un intercambio masivo de prisioneros “1.000 por 1.000”, según el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky.
Este cese temporal ocurre tras acusaciones mutuas de violaciones a treguas previas y en un momento de fuerte presión internacional para reducir la escalada.
Menos líderes extranjeros y restricciones a la prensa
A diferencia de años anteriores, el desfile contó con la presencia de menos líderes internacionales, destacando los mandatarios de Belarús, Kazajistán, Uzbekistán y el rey de Malasia.
Además, varios periodistas extranjeros —incluido CNN— fueron informados a última hora de que no podrían asistir, debiendo depender de imágenes oficiales.
Un país en tensión interna
El evento se desarrolló en un contexto de:
- Desaceleración económica
- Restricciones crecientes al internet móvil y mensajes de texto en Moscú por motivos de seguridad durante las celebraciones.
REDACCION
