La guerra entre Estados Unidos e Irán ha obligado a la industria petrolera de Medio Oriente a modificar sus operaciones para mantener el flujo de crudo hacia los mercados internacionales. Una de las estrategias más recientes consiste en realizar travesías nocturnas con los sistemas de identificación apagados y bajo escolta militar estadounidense a través del estrecho de Ormuz.
El caso del superpetrolero Kiku, de propiedad griega, ejemplifica esta nueva dinámica. El buque salió de Qatar cargado de crudo y, el 31 de julio, apagó su sistema de identificación automática (AIS) frente a las costas de Dubái, por lo que dejó de aparecer en los sistemas convencionales de seguimiento marítimo. Un día después, su señal reapareció al otro lado del estrecho.
De acuerdo con la información difundida por CNN, petroleros contratados por compañías de Arabia Saudita, Kuwait, Qatar y Emiratos Árabes Unidos están utilizando esta modalidad para cruzar el estrecho y trasladar posteriormente el crudo a otros buques en el golfo de Omán.
La operación busca reducir la exposición de las navieras comerciales al riesgo de ataques y a los elevados costos de los seguros. Con ello, parte del riesgo físico y financiero es trasladado a los gobiernos y a las propias empresas productoras de petróleo.
Tráfico petrolero por encima de las estimaciones
Según datos del Departamento de Energía de Estados Unidos citados por CNN, el volumen de petróleo que actualmente atraviesa el estrecho de Ormuz se ubica entre 8 y 9 millones de barriles diarios, una cifra que duplica las estimaciones realizadas mediante sistemas convencionales de seguimiento marítimo.
La firma Kpler calcula que cerca de 80 por ciento del tráfico registrado durante las últimas dos semanas ha utilizado rutas consideradas “oscuras”, principalmente cerca de la costa de Omán y lo más alejado posible de territorio iraní.
La estrategia, sin embargo, implica importantes riesgos. El estrecho de Ormuz tiene apenas unos 37 kilómetros de ancho, por lo que los buques cuentan con un margen limitado para evadir la vigilancia. Además, apagar los transpondedores no impide que sean detectados mediante radares o imágenes satelitales.
Dos embarcaciones pertenecientes a Emiratos Árabes Unidos fueron atacadas durante la semana, de acuerdo con el reporte.
Transferencias de petróleo en el golfo de Omán
Las imágenes satelitales también han permitido identificar operaciones que no aparecen en los registros tradicionales de navegación.
El Kiku, por ejemplo, fue localizado junto al superpetrolero griego Nave Electron frente a las costas de Emiratos Árabes Unidos. Ambos permanecieron juntos durante varios días mientras realizaban una transferencia de petróleo.
Después de separarse, el Nave Electron abandonó el golfo cargado de crudo con destino a Ningbo, China. El Kiku, en tanto, permaneció cerca de Fujairah antes de volver a apagar su señal y posteriormente reaparecer en el golfo Pérsico.
CNN reportó además más de una docena de transferencias de buque a buque en el golfo de Omán durante un periodo de dos días, con embarcaciones que posteriormente se dirigieron hacia mercados de China, Taiwán, Corea del Sur, Filipinas, Vietnam y Tailandia.
Productores buscan rutas alternativas
Arabia Saudita también ha reducido su dependencia del estrecho mediante el desvío de aproximadamente cinco millones de barriles diarios hacia el oleoducto Este-Oeste, que conduce el petróleo hasta el puerto de Yanbu, en el mar Rojo.
Otros productores de Medio Oriente han conseguido movilizar alrededor de dos millones de barriles diarios adicionales mediante rutas que evitan el estrecho de Ormuz.
A esto se suma el incremento de la producción en países como Brasil, Guyana y Venezuela, que en conjunto han añadido más de un millón de barriles diarios al mercado, mientras Estados Unidos también ha aumentado su extracción.
Washington, por su parte, ha liberado 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas, mientras China ha recurrido a sus propias reservas y reducido sus importaciones de crudo.
Estas medidas han permitido mantener parcialmente abastecido el mercado y evitar, hasta ahora, un aumento todavía mayor de los precios internacionales.
Una estrategia que no puede mantenerse indefinidamente
Aunque las rutas clandestinas han permitido mantener el flujo de petróleo, la estrategia representa una solución temporal ante un conflicto que continúa presionando al mercado energético.
Las reservas mundiales de petróleo se han reducido hasta en 1,900 millones de barriles durante el desarrollo de la guerra. Si el mercado logra estabilizarse, será necesario reponer esos inventarios para evitar que una futura crisis encuentre a los principales consumidores sin suficiente capacidad de respuesta.
El problema también alcanza al mercado de combustibles. Los ataques contra refinerías en Medio Oriente y la reducción de las exportaciones rusas, derivada de la guerra con Ucrania, han limitado aún más la disponibilidad de gasolina, diésel y combustible para aviones.
China, que suele ser un importante exportador de combustibles refinados, también ha comenzado a limitar sus exportaciones para evitar una escasez interna.
En este escenario, las refinerías estadounidenses de la costa del Golfo han asumido una mayor parte de la demanda internacional, aunque su capacidad tampoco puede mantenerse al máximo de manera indefinida.
Los precios del petróleo se han acercado gradualmente a los 100 dólares por barril, mientras los costos de la gasolina, el diésel y el combustible para aviación permanecen elevados.
La nueva estrategia de Estados Unidos hacia Irán, basada en una presión económica y un bloqueo naval prolongado, mantiene la incertidumbre sobre la duración del conflicto. Mientras no exista una solución negociada y un mecanismo estable para garantizar la navegación por el estrecho de Ormuz, los mercados petroleros continuarán dependiendo de rutas alternativas, reservas estratégicas y operaciones marítimas de alto riesgo.
La capacidad de la industria para mantener parcialmente el suministro ha evitado hasta el momento una crisis todavía mayor, pero el margen de maniobra se reduce conforme disminuyen las reservas y persisten las restricciones sobre la producción y refinación de combustibles.
Con informacion De : Por David Goldman, Thomas Gould y Matt Egan, CNN

