JERUSALÉN — A medida que se acercan las elecciones de octubre, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu ha colocado a Turquía en el centro de su estrategia política y de seguridad, presentándola como una amenaza creciente para Israel tanto en el discurso público como en el terreno militar. La narrativa coincide con un momento en el que su coalición llega debilitada en las encuestas y enfrenta presiones internas y externas sobre múltiples frentes regionales.
De la propaganda electoral al campo de batalla
La ofensiva comenzó con una valla publicitaria en la autopista principal de Tel Aviv, donde la imagen del presidente turco Recep Tayyip Erdogan aparecía junto a líderes de Irán, Hezbolá y el alcalde de Nueva York, bajo el lema: “Quieren que Netanyahu pierda. ¡No dejen que ganen!” .
Días después, Israel lanzó un ataque aéreo contra la base de Abu al-Dahar, en el norte de Siria, alegando que Turquía preparaba un despliegue de personal, drones y sistemas de defensa aérea que podría alterar el equilibrio estratégico regional y limitar la libertad de acción israelí en el espacio aéreo sirio .
Fuentes militares israelíes aseguraron que la inteligencia recopilada mostraba planes turcos para instalar fuerzas y equipos en la zona, información que también fue compartida con la administración estadounidense y con el Gobierno sirio .
¿Amenaza real o cálculo electoral?
El ataque, tan cercano al mensaje de campaña, ha desatado un debate dentro y fuera de Israel: ¿Netanyahu responde a una amenaza estratégica o amplifica el riesgo para reforzar su imagen de “señor de la seguridad”? .
Críticos como el enviado estadounidense Tom Barrack calificaron la operación de “escalada innecesaria” y sugirieron que Israel buscaba provocar a Turquía con fines políticos, una maniobra “agresiva” que podría beneficiar a Netanyahu en las urnas .
Desde Turquía, el Gobierno acusó al primer ministro israelí de impulsar políticas expansionistas y desestabilizadoras antes de las elecciones, rechazando la versión israelí por “insostenible” .
Retórica en ascenso: Erdogan como enemigo central
Netanyahu ha intensificado su discurso contra Erdogan, a quien calificó recientemente como un “tirano antisemita” que oprime a su pueblo . La disputa entre ambos líderes se ha profundizado durante las guerras en Gaza, Líbano e Irán, con acusaciones cruzadas que han tensado aún más la relación bilateral
El primer ministro también se ha opuesto a la venta de aviones F-35 a Turquía, advirtiendo sobre las “ambiciones agresivas” de Ankara en la región .
La doctrina de atacar primero
Analistas como Amos Harel, del diario Haaretz, señalan que la postura de Netanyahu combina consideraciones de seguridad y cálculos políticos. Según Harel, Israel percibe maniobras hostiles de Turquía en Siria, pero también es evidente que Netanyahu adopta una línea más agresiva inspirada en las lecciones del ataque del 7 de octubre de 2023: actuar primero y establecer zonas de seguridad en las fronteras de Gaza, Líbano y Siria .
Israel mantiene desde 2024 una zona de seguridad de 400 km² dentro de Siria, ocupada tras el colapso del régimen de Assad .
El impacto político: una crisis que podría cambiar el tablero
Con su bloque rezagado en las encuestas, algunos opositores temen que Netanyahu busque crear un clima de emergencia que le permita recuperar terreno electoral. El exprimer ministro Ehud Barak afirmó que la escalada “huele claramente a intención política” para ir a elecciones en medio de tensiones diseñadas para alarmar a la población .
Otros líderes, como Yair Lapid y Yair Golan, han criticado el tono triunfalista del Gobierno y han advertido que la operación podría ser “provocadora y peligrosa” en un momento de alta volatilidad regional .
Un frente más en una campaña marcada por la seguridad
Con Estados Unidos limitando las acciones israelíes en Gaza, Líbano e Irán, el eje Turquía-Siria emerge como un nuevo frente potencial para Netanyahu, tanto militar como político. La combinación de retórica, operaciones militares y tensiones diplomáticas sugiere que Turquía se ha convertido en el nuevo enemigo útil para un primer ministro que busca recuperar control de la agenda electoral en un momento decisivo para Israel .
REDACCION

