LA HABANA — El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, reconoció que las conversaciones con el Gobierno de Estados Unidos se encuentran “estancadas”, aunque negó que la isla esté al borde del colapso económico o político. Las declaraciones fueron ofrecidas durante una entrevista con medios nacionales, en medio de una crisis marcada por la escasez de combustible, alimentos y apagones prolongados.
“No hay diálogo fluido”
Díaz-Canel afirmó que, pese a los contactos diplomáticos mantenidos en los últimos meses, Washington no ha mostrado voluntad de avanzar en la normalización de relaciones.
“El diálogo está estancado. No hay señales de que Estados Unidos quiera cambiar su política hacia Cuba”, dijo el mandatario, aludiendo al mantenimiento del embargo y a las sanciones financieras impuestas durante la administración de Donald Trump.
El presidente cubano insistió en que su gobierno mantiene disposición al diálogo “sobre bases de respeto y soberanía”, pero advirtió que no aceptará presiones ni condicionamientos.
Cuba niega estar al borde del colapso
Ante las crecientes dificultades económicas, Díaz-Canel rechazó las versiones que apuntan a un posible colapso del sistema.
“Cuba no está en colapso ni lo estará. Tenemos problemas, pero también tenemos resistencia y creatividad”, aseguró, destacando los esfuerzos del gobierno para garantizar el suministro de energía y alimentos.
El mandatario atribuyó la crisis a los efectos del bloqueo estadounidense, la caída del turismo y la falta de acceso a créditos internacionales, aunque reconoció que la gestión interna debe mejorar.
Contexto regional y tensiones políticas
Las declaraciones llegan en un momento de tensión diplomática entre La Habana y Washington, tras la suspensión de varios acuerdos de cooperación en materia migratoria y sanitaria. Analistas consideran que el estancamiento del diálogo podría prolongarse mientras persista la política de sanciones y la falta de incentivos políticos en ambos países.
Una economía bajo presión
La isla enfrenta una inflación superior al 30%, apagones diarios y una creciente migración hacia Estados Unidos y otros países de la región. Aun así, Díaz-Canel insistió en que el gobierno “no permitirá el desorden ni la desestabilización” y que se trabaja en un plan de recuperación económica con apoyo de aliados como Rusia y China.
Panorama incierto
El estancamiento del diálogo con Washington y la persistente crisis interna colocan a Cuba ante uno de sus desafíos más complejos en décadas. Mientras el gobierno busca mantener la estabilidad, la población enfrenta un escenario de escasez y desconfianza, con pocas señales de alivio inmediato.
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