NEWPORT — Roger Federer vivió uno de los días más significativos de su vida deportiva al ser incorporado al Salón Internacional de la Fama del Tenis, en una ceremonia cargada de emoción, recuerdos y gratitud. Rodeado de leyendas, amigos, aficionados y su familia, el suizo ofreció un discurso que sintetizó cuatro décadas de vínculo profundo con el deporte que marcó su existencia.
Un homenaje desde el corazón
Federer abrió su mensaje con una mezcla de humor, nostalgia y sensibilidad, celebrando el entorno del recinto y la historia que lo rodea. “Este es un lugar precioso y he disfrutado muchísimo de cada minuto” , dijo ante un público que lo escuchó con devoción.
El suizo recorrió el museo, observó objetos icónicos del tenis y se reconoció, por primera vez, como parte de esa historia: “Es increíble verte a ti mismo en un lugar como este… Para mí significa absolutamente todo” .
La carta de amor que sigue escribiendo
En uno de los momentos más íntimos, Federer confesó que su relación con el tenis no terminó con su retiro: “Todavía estoy escribiendo mi carta de amor al tenis” .
Recordó sus inicios como alcanzapelotas en Basilea, la emoción de estar cerca de los jugadores y la sensación de juego que nunca lo abandonó: “El tenis se convirtió en el tejido de mi vida” .
También evocó a su familia, especialmente a sus padres y a Mirka, quienes acompañaron cada paso de su carrera. El suizo destacó que su objetivo nunca fue la fama, sino “pasar mi vida haciendo algo que amo” .
El momento más emotivo: Mirka toma el micrófono
La ceremonia tuvo un punto de quiebre cuando Mirka Vavrinec, su esposa, ofreció un discurso que conmovió a todos. Reveló que, al enterarse de que esperaban gemelos, le dijo a Federer que ya no podría viajar. Él respondió sin dudar: “Entonces ya no juego más” .
Mirka destacó que lo que más la enorgullece no son los trofeos, sino “quién es él cuando nadie está mirando” .
Un legado que trasciende los números
Federer ganó 20 Grand Slams, fue número uno durante 237 semanas y conquistó ocho veces Wimbledon . Sin embargo, tanto él como Mirka insistieron en que su verdadera huella está en la forma en que vivió el deporte, en la comunidad que construyó y en la inspiración que sembró en millones de aficionados.
Un cierre que no es despedida
Federer concluyó su discurso reafirmando que el tenis seguirá siendo el centro de su vida: “Mi etapa como jugador ha terminado, pero el tenis siempre estará en la intersección de todo lo que más me importa… Así que esto no es un adiós” .
En Newport, el suizo no solo ingresó al Salón de la Fama: reafirmó su lugar como uno de los grandes narradores del tenis, un jugador que convirtió su carrera en una historia de amor que aún continúa.
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