Un golazo de Ainsley Maitland-Niles al minuto 96 evitó la derrota del Everton y selló un emocionante empate 2-2 ante los Red Devils.
Everton y Manchester United protagonizaron un auténtico partidazo en la tercera jornada de la Premier League, con un desenlace de infarto que terminó con un empate 2-2 gracias a un espectacular gol de Ainsley Maitland-Niles en la última jugada del encuentro.
El conjunto dirigido por Michael Carrick parecía tener la victoria en el bolsillo después de ponerse en ventaja en dos ocasiones. Bryan Mbeumo abrió el marcador apenas iniciado el segundo tiempo, luego de una primera mitad en la que Manchester United tuvo las oportunidades más peligrosas, incluido un disparo de Bruno Fernandes que se estrelló en el travesaño.
Everton reaccionó y encontró el empate al minuto 83. Tyrique George tomó protagonismo con un potente disparo que venció a Senne Lammens para devolverle la vida al cuadro local y encender al público en el Hill Dickinson Stadium.
Sin embargo, Manchester United volvió a golpear. Al 88’, Benjamin Šeško apareció dentro del área para conectar de cabeza un centro de Luke Shaw y colocar el 2-1, dejando al conjunto visitante a pocos minutos de llevarse los tres puntos.
Cuando parecía que el United finalmente conseguiría cerrar el partido, apareció el héroe inesperado. Ainsley Maitland-Niles, quien había ingresado como suplente y hacía su debut con Everton, recibió el balón en los últimos instantes y sacó un espectacular disparo desde fuera del área que se incrustó en la escuadra al minuto 96.
El gol desató la locura en el estadio y dejó al Manchester United con un sabor amargo después de haber tenido la ventaja dos veces. Everton, por su parte, celebró el punto como una victoria por la manera en que consiguió rescatarlo sobre la hora.
Con este resultado, Everton llegó a cinco puntos en tres jornadas y mantiene su inicio invicto en la temporada, mientras que Manchester United suma cuatro unidades y deja escapar nuevamente puntos en un partido que parecía tener controlado.
El empate dejó claro que en la Premier League ningún partido termina hasta el último segundo, y Everton lo comprobó de la manera más espectacular posible.
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