El Gobierno federal de EE.UU. sigue cerrado parcialmente desde el 1 de febrero, afectando a unos 500,000 trabajadores federales que trabajan sin paga y otros 480,000 suspendidos. El Congreso no ha logrado aprobar un paquete de financiamiento para varias agencias, incluyendo el Departamento de Seguridad Nacional (DHS). El líder de la minoría, Hakeem Jeffries, advierte que los republicanos no pueden depender de los demócratas para aprobar el proyecto. El presidente de la Cámara, Mike Johnson, enfrenta dificultades para lograr apoyo republicano. El cierre puede causar retrasos en aeropuertos, pérdida de cheques de pago para empleados federales y problemas para obtener préstamos federales.
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