El alto el fuego anunciado por Estados Unidos e Irán fue recibido con alivio en gran parte del mundo, pero Israel permaneció en silencio durante horas, pese a ser parte del acuerdo. La ausencia de información oficial obligó a los israelíes a recurrir a reportes extranjeros para entender el alcance de la tregua, anunciada por Donald Trump en plena madrugada, cuando se temía una escalada tras su ultimátum a Teherán.
Mientras fuentes iraníes, pakistaníes y estadounidenses difundían detalles, el gobierno de Benjamin Netanyahu tardó cuatro horas en reaccionar. Su primera declaración llegó solo en inglés, respaldando la decisión de Trump de suspender ataques contra Irán por dos semanas y aclarando que la tregua no incluía a Líbano, país donde Israel mantiene una campaña militar activa.
Un comunicado posterior en hebreo, atribuido a una “fuente política de alto nivel”, aseguró que Washington había coordinado el alto el fuego con Israel. Sin embargo, la exclusión de Líbano generó confusión: Pakistán afirmó que estaba incluido, mientras Netanyahu insistió en que el acuerdo se limitaba a Irán. Las fuerzas israelíes confirmaron que continúan atacando a Hezbollah.
La falta de mensajes oficiales se explica en parte por la celebración de la Pascua judía, que mantiene a la mayoría de los ministros fuera de la actividad pública hasta el miércoles por la noche. La única reacción desde la coalición provino del diputado ultraderechista Zvika Fogel, quien criticó a Trump en redes sociales antes de borrar su publicación.
La oposición aprovechó el vacío comunicacional para lanzar fuertes críticas a Netanyahu. El líder opositor Yair Lapid calificó la situación como “el peor desastre diplomático de nuestra historia”, mientras Yair Golan, del Partido Demócrata, acusó al primer ministro de no convertir los avances militares en logros estratégicos y afirmó que Irán “sale fortalecido de esta guerra”.
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