10 julio, 2023

Salud humana, animal y ambiental deben atenderse en conjunto para controlar enfermedades emergentes y reemergentes

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Autoridades de las secretarías de Salud y Agricultura y Desarrollo Rural, así como organizaciones internacionales coincidieron en que la salud humana, animal y ambiental debe atenderse de forma conjunta como una sola salud, cuando se trata de enfermedades infecciosas emergentes y reemergentes.

En la ceremonia por el Día Mundial de la Zoonosis, el titular del Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades (Cenaprece) de la Secretaría de Salud, Ruy López Ridaura, se pronunció por tomar también en cuenta a la producción alimentaria, debido a que puede representar un riesgo de enfermedades emergentes por el uso de agroquímicos.

Destacó la estrecha colaboración entre la Secretaría de Salud y el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, en la planeación estratégica y operación regional para enfrentar padecimientos por zoonosis.

El director general de Salud Animal del Senasica, Juan Gay Gutiérrez, sostuvo que es importante estrechar los lazos de colaboración entre las autoridades sanitarias dedicadas a atender la problemática de la zoonosis, como en los casos de brucelosis y tuberculosis.

El especialista en salud animal y vida silvestre del Servicio de Inspección Sanitaria de Plantas y Animales (USDA-APHIS, por sus siglas en inglés) del gobierno de Estados Unidos en México, Luis Armando Lecuona Olivares, señaló que existen cerca de 700 mil virus de aves y mamíferos en el mundo con potencial de infecciones, debido a desequilibrios en los ecosistemas, sobreexplotación de la vida silvestre y fenómenos naturales.

Dijo que cada vez que hay incendios, terremotos, diluvios y otros fenómenos naturales se produce desplazamiento de animales de sus hábitats a otros lugares donde encuentren comida y agua, y viajan con todo y virus.

Agregó que el cambio climático, comercio ilegal y la resistencia antimicrobiana generan impacto directo en la forma en que las personas conviven con los animales y aves. Por eso, las enfermedades emergentes y zoonóticas aumentan su capacidad de patogenicidad, expandiendo su rango de hospederos e incrementas su morbilidad y mortalidad.

El representante de las organizaciones Panamericana y Mundial de la Salud (OPS/OMS) en México, Juan Manuel Sotelo Figueiredo, señaló el interés del organismo a su cargo para impulsar una sola política de salud; “es un enfoque que estamos tratando de aplicar en todo el mundo; no se le había tomado el peso hasta que nos dio COVID-19”.

En el recuento de padecimientos relacionados con zoonosis, destacó los casos del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y virus del SARS-CoV-2, que cambiaron el comportamiento social y el tratamiento médico.

Al referirse a la rabia, informó que, en el mundo, cada año se registran en promedio 55 mil fallecimientos. En 2019, México recibió el reconocimiento por parte de la OMS como país que logró documentar la eliminación de rabia humana transmitida por perro como un problema de salud pública, que fue un “mérito muy importante”. 

Sotelo Figueiredo mencionó que la OPS/OMS capacita a sanitaristas, a través de diferentes modalidades, como parte de sus estrategias para fortalecer las políticas de los países en esta materia.

La asesora para Vigilancia, Prevención y Eliminación de Enfermedades Transmisibles de la OPS/OMS, Mónica Guardo Martínez, mencionó que, en el mundo, 60 por ciento de los microorganismos infecciosos son zoonóticos y provienen de una fuente animal. 

Asimismo, más de 70 por ciento de los agentes patógenos humanos emergentes son zoonóticos. El ejemplo más reciente de alto impacto es COVID-19, enfermedad causada por el SARS-CoV-2.

Al hablar sobre los retos en la atención de las enfermedades zoonóticas, subrayó la necesidad de promover la investigación, instalar capacidad en materia de laboratorios para brindar apoyo al diagnóstico, garantizar el suministro de medicamentos, pruebas y equipo en todos los niveles, así como formular y ejecutar planes de acción integrados contra varias zoonosis desatendidas, de forma simultánea y de acuerdo con la situación epidemiológica de cada país.

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