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EE. UU. y México exhiben diferencias tras llamada entre Marco Rubio y Juan Ramón de la Fuente sobre seguridad

Washington / Ciudad de México. — El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, y el canciller de México, Juan Ramón de la Fuente, sostuvieron este domingo una llamada estratégica para definir el rumbo de la cooperación bilateral en seguridad, en un contexto marcado por el avance del narcotráfico, el fentanilo y el crimen organizado transnacional.

Aunque ambos gobiernos coincidieron en la urgencia de frenar el tráfico de fentanilo, las narrativas oficiales reflejaron tensiones de fondo sobre el enfoque y los límites de la colaboración.

EE. UU.: resultados contra el “narcoterrorismo”

Desde Washington, el mensaje fue duro y directo. El Departamento de Estado informó que Marco Rubio subrayó la necesidad de desmantelar redes de “narcoterroristas violentos”, una expresión que sugiere un posible endurecimiento en la clasificación de los cárteles mexicanos.

Rubio advirtió que no basta con la voluntad política, y que Estados Unidos requiere resultados medibles para garantizar la seguridad de su territorio y del hemisferio. La prioridad estadounidense sigue siendo cortar el flujo de drogas sintéticas hacia el norte y el tráfico ilegal de armas hacia el sur.

México: cooperación sí, subordinación no

Del lado mexicano, la Cancillería informó que Juan Ramón de la Fuente, por instrucciones de la presidenta Claudia Sheinbaum, enmarcó la conversación dentro de los principios históricos de la política exterior mexicana:
soberanía, respeto mutuo, no intervención y cooperación entre iguales.

México reiteró su disposición a trabajar de manera conjunta contra el crimen organizado, pero sin aceptar imposiciones, injerencias o etiquetas que puedan justificar acciones unilaterales desde Washington.

Una relación bajo presión

La llamada evidencia que, aunque ambos países comparten el diagnóstico sobre la amenaza del fentanilo y los cárteles, existe una brecha en la forma de enfrentarla:
Estados Unidos busca mano dura y resultados inmediatos, mientras México insiste en una estrategia soberana con énfasis en el fortalecimiento institucional y el control del tráfico de armas.

El intercambio entre Rubio y De la Fuente deja claro que la agenda de seguridad bilateral entra en una fase de alta tensión diplomática, con implicaciones directas para la relación entre Sheinbaum y la Casa Blanca.

REDACCION

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