El mexicano Isaac del Toro fue pieza clave en la victoria del esloveno Tadej Pogacar en la Milán-San Remo, donde el líder del UAE Team Emirates se impuso por apenas unos centímetros al británico Tom Pidcock en un esprint memorable. El triunfo le permitió a Pogacar conquistar por primera vez el primer monumento del año, uno de los pocos que faltaban en su palmarés.
Del Toro, el apoyo decisivo
Tras una caída de Pogacar a 32 km de la meta, Del Toro tomó la punta del pelotón y marcó el ritmo para reintegrar al esloveno, convirtiéndose en su principal escudero en el tramo decisivo. Su trabajo permitió que Pogacar llegara con opciones al doblete Cipressa–Poggio, donde se definió la carrera.
Pogacar, poderío tras el accidente
Pese al golpe, Pogacar lanzó su primer ataque antes de coronar la Cipressa, seguido solo por Pidcock y Mathieu van der Poel, quien terminó cediendo en el ascenso al Poggio. En el descenso, Pidcock resistió cada intento del esloveno por despegarse, forzando un final paralelo decidido por centímetros.
El belga Wout van Aert completó el podio.
Una “Classicissima” de casi 300 km
Con 298 km, la Milán-San Remo volvió a ser la prueba más larga del World Tour. Una fuga inicial de nueve corredores llegó a tener siete minutos de ventaja, pero fue neutralizada justo antes del tramo decisivo. La caída de Pogacar no impidió su remontada ni su ataque final.
Lo que viene
En el horizonte del esloveno aparece la París-Roubaix, el único monumento que le falta para igualar la gesta del legendario Eddy Merckx.
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