El presidente ucraniano Volodymyr Zelensky devolvió la Orden del Águila Blanca, la más alta condecoración de Polonia, en medio de una creciente tensión diplomática entre ambos países por la conmemoración de una unidad nacionalista ucraniana que combatió durante la Segunda Guerra Mundial y que Varsovia considera responsable de masacres contra civiles polacos.
Un gesto cargado de simbolismo
La decisión de Zelensky fue anunciada este fin de semana, luego de que el gobierno polaco expresara su malestar por los homenajes realizados en Ucrania a la División Galitzia, una unidad que formó parte de las Waffen-SS alemanas y que participó en operaciones contra la resistencia polaca. El mandatario ucraniano devolvió la condecoración “en señal de respeto hacia la historia y la verdad”, según comunicó su oficina, aunque el gesto fue interpretado por analistas como una respuesta directa al deterioro de las relaciones bilaterales.
Reacción de Varsovia
El presidente polaco Andrzej Duda lamentó la decisión y recordó que la Orden del Águila Blanca “representa la amistad entre pueblos que han sufrido bajo el totalitarismo”. El Ministerio de Exteriores polaco calificó el acto como “doloroso y desafortunado”, subrayando que Polonia ha sido uno de los principales aliados de Ucrania desde el inicio de la invasión rusa en 2022.
El trasfondo histórico
La controversia gira en torno a la memoria de la División Galitzia, integrada por voluntarios ucranianos que combatieron junto a la Alemania nazi. Mientras en Ucrania algunos sectores la reivindican como símbolo de resistencia nacional, en Polonia se la asocia con las masacres de Volinia y Galitzia, donde murieron decenas de miles de civiles polacos entre 1943 y 1944.
Un nuevo desafío para la alianza regional
El incidente ocurre en un momento delicado para ambos países, que comparten intereses estratégicos frente a Rusia y han cooperado estrechamente en materia militar y humanitaria. Sin embargo, las tensiones históricas y los debates sobre memoria amenazan con enfriar una relación que hasta hace poco era considerada ejemplar en Europa del Este.
Zelensky no ha cerrado la puerta al diálogo y aseguró que Ucrania “mantendrá el respeto por el pueblo polaco y su historia”. El gobierno de Varsovia, por su parte, pidió “no permitir que los fantasmas del pasado dividan a quienes hoy defienden la libertad”.
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