Japón sumó un nuevo capítulo a su historial de resistencia y rebeldía frente a las potencias europeas, al empatar 1-1 con Suecia en Dallas durante la tercera fecha del Mundial 2026, un resultado que extiende una racha histórica construida bajo el mando de Hajime Moriyasu. El empate, trabajado y sufrido, reafirma una tendencia que ya es parte de la identidad reciente del fútbol japonés: cuando enfrente hay un europeo, Japón compite, incomoda y casi siempre sale con algo .
Un invicto que ya es marca registrada
Desde que Moriyasu tomó el mando tras Rusia 2018, Japón ha acumulado ocho triunfos y tres empates ante selecciones europeas, una racha que incluye victorias resonantes y actuaciones memorables en Mundiales y amistosos de alto nivel .
Los antecedentes recientes lo explican:
- En Qatar 2022, Japón venció a Alemania y España, ambos por 2-1, remontando en los dos partidos .
- En 2023, goleó a Alemania (4-1) y Turquía (4-2) en amistosos que confirmaron su crecimiento competitivo .
- En 2026, antes del Mundial, derrotó por 1-0 a Escocia, Inglaterra e Islandia, tres europeos más a la lista .
Un empate con carácter en Dallas
Ante Suecia, Japón volvió a mostrar su sello: intensidad, orden y capacidad para responder en momentos críticos. Aunque no pudo sostener la ventaja inicial, el 1-1 final reflejó un equipo que no se intimida ante rivales de mayor talla física o tradición mundialista y que sabe competir en escenarios de máxima presión .
Moriyasu, el arquitecto de una identidad
El técnico japonés ha transformado al equipo desde su llegada en 2018, potenciando disciplina, estructura y un estilo que combina presión alta con transiciones rápidas. Bajo su gestión, Japón dejó de ser un equipo reactivo para convertirse en un rival incómodo para cualquiera, especialmente para los europeos, a quienes ha enfrentado con éxito en torneos oficiales y amistosos de élite .
Una amenaza real en Norteamérica
Con este nuevo empate, Japón se consolida como una de las selecciones más peligrosas del Mundial 2026, capaz de competir con cualquiera y con un historial reciente que respalda su ambición de llegar más lejos que nunca.
El mensaje es claro: Europa ya no puede confiarse ante Japón. Y Japón, con su invicto intacto, sigue alimentando la leyenda de ser la pesadilla de los europeos.
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