El auge de la inteligencia artificial (IA) está generando un fuerte crecimiento económico en Estados Unidos, pero también está profundizando las desigualdades entre quienes se benefician del sector y quienes quedan rezagados.
Crecimiento acelerado, desigualdad creciente
San Francisco es el ejemplo más claro: mientras empresas de IA atraen miles de millones en inversiones y pagan salarios muy altos, los precios de vivienda y alquileres se disparan, afectando a familias de ingresos bajos y medios. En el Richmond Neighborhood Center, la demanda del banco de alimentos ha aumentado cerca de 10 % este año, reflejo de la presión económica sobre los residentes.
Una economía de “ganadores y perdedores”
Expertos citados en el artículo señalan que la IA está creando una élite de trabajadores altamente remunerados en ciudades tecnológicas como San Francisco, Nueva York y Seattle. Este grupo, perteneciente al 10 % más rico, impulsa gran parte del crecimiento económico nacional.
En contraste, los estadounidenses de menores ingresos enfrentan crecimiento salarial débil, inflación persistente y dificultades para acceder a empleos bien remunerados. Incluso los trabajadores creativos se ven afectados por la privatización del contenido que generan.
Inversiones gigantes y efectos colaterales
Empresas como SpaceX, OpenAI y Anthropic están generando valor de mercado sin precedentes y concentran gran parte de la financiación mundial en IA. Esto impulsa la economía, pero también desvía recursos de sectores tradicionales, que ven caer la inversión.
Brecha cada vez más visible
La distancia entre el crecimiento económico general y la realidad cotidiana de millones de estadounidenses sigue ampliándose. En ciudades como San Francisco, las desigualdades son “muy marcadas” y continúan agravándose.
REDACCION
