China emprendió desde 1978 uno de los proyectos ecológicos más grandes del planeta: la Gran Muralla Verde, una gigantesca barrera de 66.000 millones de árboles destinada a frenar el avance de los desiertos de Gobi y Taklamakán. El contenido proviene de la página que estás viendo en tu navegador.
Un proyecto monumental para detener la desertificación
El objetivo inicial era impedir que la arena siguiera devorando praderas y tierras agrícolas, en una región donde el Gobi avanzaba más de 2.600 km² al año . China planea plantar 34.000 millones de árboles adicionales hacia mediados de siglo, transformando aún más el paisaje del norte del país .
Aunque la iniciativa no nació para combatir el cambio climático, sus efectos han ido más allá de frenar el desierto .
Lo “raro” que ocurrió después
Décadas después, el proyecto ha generado cambios inesperados en el ecosistema:
- La barrera vegetal ha alterado la dinámica natural de las zonas áridas.
- El paisaje actual es radicalmente distinto al de finales de los años setenta.
El artículo sugiere que el impacto ecológico es más complejo de lo previsto, aunque no se detallan los efectos específicos
REDACCION
