La noche de Gerrit Cole tuvo de todo: dominio, tensión, humor y un cierre victorioso. El as de los Yankees de Nueva York firmó seis innings en blanco y siete ponches en la victoria 3-2 sobre los Medias Blancas de Chicago, una actuación que mezcló eficiencia y un curioso momento que ya recorre las redes.
Un inicio peculiar: la “interferencia de pase”
El juego comenzó con una escena insólita. En el segundo inning, un elevado de Colson Montgomery cayó cerca del montículo. Cole y el receptor Austin Wells convergieron, pero el lanzador pidió espacio y terminó atrapando la pelota con la mano desnuda, tras impulsarla con el guante. Acto seguido, imitó a un árbitro de la NFL y señaló en broma una interferencia de pase sobre su propio catcher .
La risa duró poco: los umpires marcaron una violación del cronómetro de pitcheo, lo que derivó en una larga discusión con el principal Roberto Ortiz al terminar el inning .
Dominio en la loma
Más allá del episodio pintoresco, Cole volvió a lucir como el líder de la rotación:
- 6 innings en blanco
- 7 ponches
- 4 hits permitidos
- 2 boletos
Su tramo más exigente llegó en el cuarto inning, donde necesitó 32 lanzamientos, su cifra más alta en un solo episodio esta temporada. Aun así, salió del problema tras dominar a Tristan Peters con un elevado a Amed Rosario para cerrar la amenaza .
Esta fue su tercera apertura sin permitir carreras en 2026 y la primera desde finales de mayo, cuando encadenó dos salidas en blanco tras regresar de la cirugía Tommy John .
Un cierre en calma
Después del arranque accidentado y el inning largo, Cole terminó la noche chocando manos en el dugout, símbolo de una labor sólida y de un triunfo que mantiene a los Yankees en ritmo competitivo .
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