BOGOTÁ.— A menos de dos semanas de su posesión, el presidente electo Abelardo de la Espriella anunció una profunda reestructuración del servicio exterior colombiano, que incluye el cierre de 14 embajadas en distintos países del mundo. El anuncio, hecho públicamente en sus redes sociales, marca un giro drástico en la política exterior del país y anticipa tensiones diplomáticas con gobiernos históricamente vinculados a Colombia.
Un rediseño del Estado y de la política exterior
De la Espriella justificó la medida como parte de un plan de austeridad fiscal, reducción de burocracia y reorientación del aparato estatal hacia la atracción de inversión privada y la apertura de nuevos mercados.
Entre las sedes diplomáticas que serán clausuradas se encuentran las embajadas en Cuba, Nicaragua, Argelia y Haití, países con los que Colombia ha mantenido relaciones estratégicas en distintos momentos.
Ruptura con Cuba y Nicaragua
El presidente electo afirmó que con Cuba y Nicaragua no habrá ningún tipo de relación bilateral, calificando a ambos gobiernos como “tiranías”. Con los demás países afectados, Colombia mantendrá vínculos mediante representación concurrente desde embajadas ubicadas en naciones cercanas.
Impacto en procesos de paz y mediación regional
Expertos en seguridad nacional advierten que el retiro de delegaciones en países como Cuba y Nicaragua supone un quiebre con el modelo de mediación que históricamente facilitó diálogos con grupos armados como las FARC y el ELN. Cuba, en particular, ha sido clave en negociaciones de paz exitosas y fallidas.
Según el analista Néstor Rosanía, la nueva postura implica una alianza irrestricta con Estados Unidos y el fin de la cooperación con el llamado “sur global”, priorizando la lucha contra el narcotráfico.
Críticas del gobierno saliente
Desde la administración de Gustavo Petro cuestionaron el cierre de embajadas, especialmente en África, calificándolo como un retroceso diplomático y una traición al espíritu de equilibrio de la Constitución de 1991.
Cambios simbólicos: Nariño será museo
De la Espriella también anunció que no gobernará desde el Palacio de Nariño, que será convertido en museo. La sede del Ejecutivo pasará al Palacio de San Carlos, actual sede de la Cancillería.
Posesión en Cali, no en Popayán
Aunque inicialmente había propuesto juramentarse en una guarnición militar en Popayán, la falta de apoyo político y la oposición del presidente Petro obligaron a cambiar los planes. La ceremonia se realizará en Cali, por razones de seguridad y clima.
El Congreso deberá aprobar el cambio de sede.
Un inicio de gobierno marcado por rupturas y redefiniciones
Las decisiones anunciadas por De la Espriella anticipan un reordenamiento profundo del Estado, una política exterior alineada con Washington y un estilo de gobierno que busca romper con tradiciones históricas de la diplomacia colombiana.
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