ESTRECHO DE ORMÚZ.— El tránsito marítimo en una de las vías más estratégicas del planeta continúa desplomándose en medio de la guerra entre Estados Unidos e Irán. En los últimos tres días, casi todos los buques que se aventuraron a cruzar el estrecho utilizaron exclusivamente la ruta controlada por Irán, mientras que ninguno empleó la vía meridional cercana a Omán, promovida por Washington como alternativa segura. La información proviene del grupo de inteligencia marítima Marisks.
La ruta iraní domina el tránsito marítimo
Según Marisks, 78 embarcaciones cruzaron el estrecho desde el sábado, 20 de ellas con bandera iraní. Los 58 buques restantes, todos de países no iraníes, optaron por la ruta septentrional, bajo control de Teherán. No se registró ningún tránsito internacional por la ruta sur impulsada por EE.UU.
Los datos del Sistema de Identificación Automática (AIS) confirman esta tendencia:
“Todo el tráfico mercante no iraní detectado siguió prefiriendo la ruta septentrional controlada por Irán, pese a las implicaciones políticas y de las sanciones”, señaló Marisks.
Advertencias y desvíos forzados
La Guardia Revolucionaria Islámica ha reiterado que atacará a cualquier barco que intente cruzar sin el consentimiento de Irán. Además, Teherán ha desviado embarcaciones que intentaron usar la ruta sur, descrita por el gobierno iraní como “ilegal e insegura”.
Actividad mínima en el lado sur
Los únicos movimientos detectados cerca de la costa de Omán corresponden a embarcaciones locales de Emiratos Árabes Unidos y buques de apoyo, no a tránsito mercante internacional.
Otro grupo de inteligencia, Windward, reportó que el domingo solo hubo siete cruces por el estrecho, todos por la ruta septentrional.
Un estrecho bajo presión militar y política
El estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte del petróleo mundial, se ha convertido en un punto crítico del conflicto. Con el bloqueo de EE.UU. a los puertos iraníes, el domingo había 24 buques cisterna esperando en la isla de Kharg, frente a los 21 del día anterior.
La combinación de amenazas, desvíos forzados y rutas militarizadas ha generado un escenario de máxima tensión, donde las navieras internacionales prefieren arriesgarse a navegar bajo control iraní antes que utilizar la ruta promovida por Washington.
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