Aryna Sabalenka sobrevivió a una auténtica batalla frente a Linda Noskova y avanzó a las semifinales del US Open 2026, donde además mantuvo, al menos por un partido más, su condición de número uno del mundo.
La bielorrusa, primera cabeza de serie y bicampeona defensora del torneo, derrotó a la checa por 7-6(1), 3-6 y 7-6(10-7) en un dramático encuentro de cuartos de final que se extendió durante 2 horas y 22 minutos.
Sabalenka tuvo que caminar por la cornisa durante buena parte del tercer set. Noskova, vigente campeona de Wimbledon, llegó a colocarse 4-2 arriba y posteriormente puso a la número uno contra las cuerdas en varios momentos del desempate. Sin embargo, la bielorrusa volvió a mostrar su capacidad para competir bajo máxima presión y terminó imponiéndose en el súper tie-break.
El triunfo tiene un doble valor para Sabalenka. Por un lado, le permite continuar con la defensa de su corona y mantener vivo el sueño de conquistar tres títulos consecutivos en Nueva York, una hazaña que no se consigue desde la histórica racha de Serena Williams. Por otro, le concede una prórroga en la pelea por el número uno de la WTA.
La cima del ranking, sin embargo, continúa en serio peligro. Elena Rybakina puede arrebatarle el primer puesto si supera a Qinwen Zheng en los cuartos de final. Sabalenka llegó al US Open como líder, pero la lucha también involucra a Jessica Pegula y Coco Gauff.
Con su victoria sobre Noskova, Sabalenka alcanzó las semifinales del US Open por sexto año consecutivo, una impresionante regularidad en el último Grand Slam de la temporada. Además, extendió a 18 su racha de triunfos en Nueva York y mantuvo su dominio en los desempates del torneo.
En la siguiente ronda enfrentará a Jessica Pegula, quien derrotó a Emma Navarro por 3-6, 6-4 y 6-3. El duelo entre Sabalenka y Pegula será ahora otro capítulo de la pelea por el título y, de manera indirecta, por el trono mundial.
Sabalenka sigue de pie. El número uno todavía le pertenece, pero cada partido en Flushing Meadows puede ser el último antes de entregar la corona. Por ahora, la bielorrusa volvió a resistir cuando parecía estar al borde del abismo.
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