La confrontación entre Washington y Teherán se trasladó con mayor intensidad al transporte marítimo en el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el suministro mundial de petróleo.
Washington.– La guerra entre Estados Unidos e Irán entró en una de sus fases más peligrosas después de que ambos países intensificaran sus ataques contra embarcaciones en las aguas cercanas al estrecho de Ormuz, elevando el riesgo de una interrupción prolongada del suministro mundial de energía.
En la escalada más reciente, Estados Unidos confirmó la destrucción de cinco petroleros iraníes, después de que Teherán lanzara ataques con misiles contra buques de guerra estadounidenses. Irán respondió asegurando que había atacado alrededor de una decena de embarcaciones en las proximidades del estrecho, entre ellas petroleros y barcos vinculados con Estados Unidos.
El intercambio representa una ampliación significativa del conflicto, que ya se prolonga desde hace seis meses y que ahora amenaza directamente una de las principales arterias del comercio energético internacional.
El estrecho de Ormuz, en el centro de la crisis
La importancia estratégica del estrecho de Ormuz explica buena parte de la preocupación internacional. La vía marítima conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y es fundamental para el traslado de petróleo y gas producido por países como Irán, Arabia Saudita, Irak, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Qatar.
Los ataques han provocado una fuerte reducción del tráfico petrolero. De acuerdo con Reuters, el volumen que atraviesa actualmente el estrecho se ha reducido a alrededor de 2 millones de barriles diarios, frente a los entre 8 y 9 millones que circulaban antes de la actual escalada.
La situación genera preocupación no solamente por los barcos directamente atacados, sino porque las compañías navieras pueden comenzar a evitar la zona ante el riesgo de nuevos ataques.
Washington amenaza con nuevas represalias
El gobierno estadounidense sostiene que sus ataques contra los petroleros iraníes fueron una respuesta a los intentos de Teherán por atacar embarcaciones militares estadounidenses.
El secretario de Estado, Marco Rubio, advirtió que mientras Irán continúe atacando buques de la Armada estadounidense, Washington responderá golpeando la flota petrolera iraní.
La administración de Donald Trump considera que algunas de las embarcaciones atacadas forman parte de redes utilizadas para transportar petróleo y financiar a la Guardia Revolucionaria iraní y a grupos aliados de Teherán.
Irán, por su parte, ha calificado los ataques estadounidenses como una agresión y ha amenazado con ampliar sus represalias contra embarcaciones vinculadas con Estados Unidos y sus aliados.
Teherán amplía sus objetivos
La respuesta iraní ha incrementado todavía más la preocupación. La Guardia Revolucionaria afirmó haber atacado 10 barcos cerca del estrecho de Ormuz, aunque Estados Unidos ha cuestionado el alcance de los daños reportados por Teherán.
Además de los incidentes marítimos, Irán lanzó misiles contra una base utilizada por fuerzas estadounidenses en Jordania. La mayoría de los proyectiles fueron interceptados, según autoridades jordanas y estadounidenses.
Teherán también ha amenazado con ampliar sus acciones contra embarcaciones vinculadas con Kuwait y Bahréin, dos países aliados de Washington, lo que eleva el riesgo de que el conflicto termine involucrando de manera directa a más Estados del Golfo.
El petróleo vuelve a superar los 100 dólares
La escalada ya tiene consecuencias inmediatas para la economía mundial.
El precio del Brent, referencia internacional, superó nuevamente los 100 dólares por barril, mientras el petróleo estadounidense WTI se acercó a los 96 dólares. El mercado teme que las interrupciones en el estrecho de Ormuz puedan prolongarse y provocar una escasez de crudo y combustibles.
El encarecimiento de la energía amenaza con trasladarse a los precios de la gasolina, el diésel, el transporte y diversos productos industriales, al tiempo que aumenta las presiones inflacionarias en economías que dependen de las importaciones de petróleo.
Analistas de Bank of America incluso han advertido que el precio del crudo podría alcanzar niveles de hasta 150 dólares por barril en un escenario de daños importantes a la infraestructura energética regional.
Una guerra que amenaza con extenderse
La nueva etapa del conflicto también coincide con una intensificación de los ataques de los rebeldes hutíes, respaldados por Irán, contra objetivos en Arabia Saudita. Los ataques han afectado infraestructura petrolera y provocado nuevas represalias militares saudíes.
Con ello, el conflicto deja de concentrarse exclusivamente en territorio iraní y en las fuerzas estadounidenses e israelíes, para adquirir una dimensión regional cada vez mayor.
El principal temor de los mercados y de los gobiernos es que la violencia convierta al estrecho de Ormuz en una zona prácticamente inaccesible para el transporte comercial. Una interrupción prolongada tendría repercusiones mucho más allá de Medio Oriente.
Una escalada con consecuencias globales
Los ataques contra petroleros representan un cambio particularmente delicado porque afectan directamente al comercio internacional. Hasta ahora, buena parte de la presión militar se había concentrado en instalaciones militares y objetivos estratégicos; ahora, los barcos que transportan energía se encuentran entre los principales blancos.
La combinación de ataques estadounidenses, represalias iraníes, amenazas contra países aliados y restricciones al tráfico marítimo ha creado un escenario de creciente incertidumbre.
Mientras no exista una salida diplomática, cada nuevo ataque aumenta el riesgo de una respuesta mayor. Y con el petróleo nuevamente por encima de los 100 dólares, la guerra entre Estados Unidos e Irán comienza a sentirse no solo en los campos de batalla de Medio Oriente, sino también en los mercados y en la economía mundial.
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