Los resultados de PISA 2025 muestran que ningún país latinoamericano mejoró de manera significativa en matemáticas y ninguno avanzó en lectura; Chile y Uruguay encabezan la región, mientras Argentina, México y Chile registraron importantes retrocesos.
Ciudad de México.– Los resultados de la edición 2025 del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA) encendieron nuevamente las alertas sobre el desempeño educativo de América Latina. La evaluación muestra una región marcada por el estancamiento y los retrocesos, particularmente en matemáticas y comprensión lectora.
En PISA 2025 participaron 13 países de América Latina y el Caribe: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay.
La prueba evalúa a estudiantes de 15 años en matemáticas, lectura y ciencias. En esta edición, las ciencias fueron el área principal de evaluación.
El panorama regional es poco alentador: ningún país mejoró significativamente en matemáticas, seis registraron caídas en lectura y ninguno presentó una mejora estadísticamente significativa en esta última área. En ciencias, en cambio, tres países mejoraron, tres retrocedieron y seis permanecieron sin cambios significativos.
Chile y Uruguay mantienen el liderazgo regional
Chile y Uruguay volvieron a colocarse entre los sistemas educativos con mejores resultados de América Latina.
En lectura, Chile encabezó la región con 436 puntos, seguido por Uruguay, con 423, y Costa Rica, con 416. En matemáticas, Uruguay obtuvo el primer lugar latinoamericano con 405 puntos, seguido por Chile, con 403, y México, con 388.
En ciencias, área central de PISA 2025, Uruguay lideró con 445 puntos, seguido por Chile, con 442, y Costa Rica, con 424.
Sin embargo, incluso los países mejor posicionados permanecen considerablemente por debajo de los promedios de la OCDE, especialmente en matemáticas.
Los resultados de PISA 2025 por país
| País | Matemáticas | Lectura | Ciencias |
|---|---|---|---|
| Uruguay | 405 | 423 | 445 |
| Chile | 403 | 436 | 442 |
| Costa Rica | 387 | 416 | 424 |
| Colombia | 381 | 399 | 414 |
| México | 388 | 408 | 414 |
| Brasil | 377 | 408 | 409 |
| Perú | 382 | 390 | 406 |
| Argentina | 367 | 389 | 393 |
| Ecuador | 366 | 385 | 393 |
| El Salvador | 346 | 366 | 385 |
| República Dominicana | 339 | 346 | 361 |
| Paraguay | 334 | 352 | 355 |
| Guatemala | 334 | 337 | 351 |
Los datos muestran una brecha importante entre los países latinoamericanos. Mientras Uruguay alcanzó 445 puntos en ciencias, Guatemala obtuvo 351, una diferencia de 94 puntos. En lectura, la distancia entre Chile y Guatemala llegó a 99 puntos, mientras que en matemáticas Uruguay superó a Guatemala y Paraguay por 71 puntos.
México: caída en matemáticas y lectura
México obtuvo 388 puntos en matemáticas, 408 en lectura y 414 en ciencias.
El resultado más preocupante se encuentra en matemáticas, donde el país perdió 7 puntos respecto a PISA 2022, alcanzando su puntuación más baja desde 2006. Solo 30% de los estudiantes mexicanos alcanzó al menos el nivel básico de competencia matemática, frente a 65% en promedio en la OCDE.
En lectura también hubo un retroceso de siete puntos respecto a 2022, mientras que ciencias registró una ligera mejora de cuatro puntos.
México se mantiene, no obstante, por encima de varios países latinoamericanos en matemáticas y ocupa una posición intermedia en el panorama regional.
Argentina registra uno de sus peores resultados
Argentina aparece entre los casos que generan mayor preocupación.
En matemáticas obtuvo 367 puntos, 11 menos que en 2022 y su peor resultado desde que comenzó la serie comparable. En ciencias consiguió 393 puntos, 13 menos que en la medición anterior, mientras que en lectura alcanzó 389 puntos, 12 menos que en 2022.
Solo 24% de los estudiantes argentinos alcanzó el nivel mínimo de competencia en matemáticas, frente a 65% en promedio entre los países de la OCDE.
Colombia y Costa Rica: estabilidad con matices
Colombia obtuvo 381 puntos en matemáticas, 399 en lectura y 414 en ciencias.
El país registró una caída de 10 puntos en lectura respecto a 2022 y de dos en matemáticas, mientras que ciencias aumentó ligeramente de 411 a 414 puntos.
Costa Rica, por su parte, mostró un comportamiento más estable. Alcanzó 387 puntos en matemáticas, 416 en lectura y 424 en ciencias. En matemáticas y lectura prácticamente no presentó variaciones respecto a 2022, mientras que ciencias registró una mejora de 13 puntos, la mayor de toda América Latina en esta área.
Brasil permanece estancado
Brasil obtuvo 377 puntos en matemáticas, 408 en lectura y 409 en ciencias.
El resultado mantiene al país por debajo del promedio de la OCDE en las tres áreas. La principal noticia positiva fue ciencias, donde avanzó seis puntos respecto a 2022.
En matemáticas perdió dos puntos y en lectura otros dos, por lo que el desempeño general fue considerado prácticamente estable.
Matemáticas, el gran desafío regional
Los datos de PISA 2025 muestran que las matemáticas continúan siendo uno de los principales problemas educativos de América Latina.
Entre los 13 países participantes, ninguno registró una mejora estadísticamente significativa frente a 2022. Uruguay fue el mejor ubicado con 405 puntos, pero incluso allí 57% de los estudiantes no alcanzó el nivel mínimo de competencia.
En Chile la proporción fue de 59%, mientras que en México llegó a 69%. En Guatemala alcanzó 92%, y en Paraguay y República Dominicana, 91%.
La situación también es complicada en lectura. Ningún país latinoamericano mejoró significativamente respecto a la evaluación anterior y seis registraron descensos: Guatemala, Paraguay, Perú, Argentina, Chile y Uruguay.
Una crisis que va más allá de la pandemia
Los resultados sugieren que los problemas educativos de la región no pueden explicarse únicamente por la interrupción de clases provocada por la pandemia de COVID-19.
La tendencia de bajo rendimiento ya estaba presente antes de 2020 y, en varios países, se ha profundizado. El análisis regional de los resultados apunta además a factores como las desigualdades socioeconómicas, las dificultades de aprendizaje acumuladas, la pérdida de hábitos de lectura y los cambios en la manera en que los jóvenes utilizan la tecnología.
En ciencias existe, sin embargo, una señal positiva: Costa Rica, El Salvador y Uruguay mejoraron significativamente respecto a 2022, lo que demuestra que el retroceso educativo no es inevitable.
El desafío para los gobiernos latinoamericanos será convertir estos resultados en políticas educativas de largo plazo que permitan recuperar aprendizajes fundamentales, reducir las brechas sociales y preparar a los estudiantes para un entorno marcado por la transformación tecnológica y la inteligencia artificial.
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