El reciente ataque con misiles lanzado por Irán contra Emiratos Árabes Unidos provocó un fuerte impacto emocional en la población infantil, poco acostumbrada a los sonidos de interceptaciones militares. Muchos padres intentaron tranquilizar a sus hijos asegurando que se trataba de fuegos artificiales, pero la explicación duró poco ante la magnitud del ataque.
Las autoridades adelantaron las vacaciones de primavera y trasladaron las clases a modalidad virtual, mientras numerosas familias mantienen a los niños dentro de casa. Los efectos emocionales aparecieron de inmediato: Zoya, una niña emiratí de 11 años, presentó náuseas y miedo a separarse de sus padres; en Abu Dabi, Omar, de 6 años, dejó de tolerar los fuegos artificiales tras confundirlos con explosiones; su hermana de 5 años reacciona a cada interceptación como si alguien golpeara la puerta.
Según especialistas, estos episodios de ansiedad suelen ser temporales si la situación no se prolonga. El psicólogo infantil Ross Addison señaló que los menores “se recuperan rápidamente una vez que la amenaza desaparece”.
Ante el aumento de casos, el Departamento de Salud de Abu Dabi activó la línea de apoyo mental SAKINA, disponible 24/7, que ya ha recibido más de 500 llamadas, incluidas de niños que buscan ayuda.
REDACCION
