El Ejército ucraniano ha incrementado de forma notable sus ataques contra la infraestructura energética de Rusia, en un momento en que el Kremlin obtiene ingresos extraordinarios por la subida global del precio del petróleo y por el alivio temporal de algunas sanciones estadounidenses.
En las últimas semanas, drones ucranianos han golpeado refinerías, terminales de exportación y puertos clave, profundizando una campaña iniciada el verano pasado para afectar una de las principales fuentes de financiamiento del Estado ruso. Kyiv asegura haber realizado 10 ataques importantes solo en marzo, algunos en zonas profundas del territorio ruso.
El ataque más reciente ocurrió este sábado contra una refinería en Yaroslavl, donde se reportó un impacto directo y un incendio posterior. Autoridades locales afirmaron que más de 30 drones fueron neutralizados, aunque reconocieron daños en edificios residenciales y una instalación comercial.
Las terminales petroleras de Ust-Luga y Primorsk, en la costa báltica, también fueron atacadas dos veces esta semana. Según Ucrania, los drones dañaron estructuras de carga y tanques de almacenamiento, reduciendo hasta en 40% la capacidad operativa de Ust-Luga. Imágenes satelitales mostraron incendios de gran magnitud en ambas instalaciones.
Mientras tanto, Rusia se beneficia de un mercado petrolero tensionado por la guerra en Medio Oriente. Analistas señalan que los ingresos petroleros rusos podrían haberse duplicado en el último mes, y que el crudo del país incluso ha alcanzado precios elevados pese a sanciones previas. Washington suspendió temporalmente restricciones sobre petróleo ruso ya embarcado para estabilizar los mercados, una medida criticada por el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky.
En respuesta a los ataques y a la presión sobre su mercado interno, Moscú evalúa reimponer una prohibición a las exportaciones de gasolina a partir del 1 de abril, según la agencia TASS. La medida ya se había aplicado en septiembre pasado, aunque fue levantada en enero.
Zelensky justificó los ataques ucranianos como represalia por los bombardeos rusos contra la infraestructura energética de Ucrania, que han provocado apagones generalizados durante el invierno. “Rusia debe dejar de atacar nuestra infraestructura energética. Entonces no tomaremos represalias”, afirmó.
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