La IV reunión “En defensa de la democracia”, celebrada en Barcelona, reunió a algunos de los principales líderes progresistas del mundo, entre ellos Pedro Sánchez, Claudia Sheinbaum, Luiz Inácio Lula da Silva, Gustavo Petro, Yamandú Orsi y Gabriel Boric. La cumbre funcionó como un espacio de coordinación política frente al avance de la derecha global y en un contexto de tensiones compartidas con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Una cumbre progresista con agenda ampliada
Aunque el encuentro se presentó como un foro para defender la democracia, los mandatarios abordaron temas más amplios:
- Críticas al funcionamiento de la ONU, especialmente al Consejo de Seguridad.
- La situación de Cuba ante el embargo económico y energético impuesto por EE.UU.
- La necesidad de una alternativa política global, como planteó Petro.
Las referencias directas a Trump fueron pocas, pero su figura estuvo presente en los discursos, ya sea por alusiones a su estilo político o por decisiones recientes de su gobierno.
Lula da Silva encabeza las críticas a la ONU
El presidente brasileño cuestionó duramente la falta de acción del organismo:
- Afirmó que la ONU “no puede permanecer en silencio” ante las crisis globales.
- Señaló que el Consejo de Seguridad ya no cumple su propósito original debido a decisiones “unilaterales” de sus miembros permanentes.
- Advirtió que la falta de respeto a la Carta de la ONU y el auge del extremismo representan un riesgo para la estabilidad internacional.
Pedro Sánchez y Gabriel Boric respaldaron la idea de impulsar una reforma, proponiendo incluso que la ONU sea dirigida por una mujer por primera vez en su historia.
Cuba, tema central del encuentro
La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum pidió una declaración conjunta contra cualquier intervención militar en Cuba, defendiendo el derecho de la isla a decidir su futuro. Recordó que México ha apoyado a Cuba desde 1962 y que continúa enviando ayuda humanitaria pese a las presiones de Washington.
Lula también exigió poner fin al “bloqueo” y criticó el silencio internacional ante la situación cubana.
Al final, México, Brasil y España emitieron un comunicado conjunto comprometiéndose a incrementar la ayuda humanitaria y a promover una solución basada en el diálogo y el respeto al derecho internacional.
Trump, presente aunque no mencionado
Aunque la cumbre evitó un tono abiertamente confrontativo, varios discursos incluyeron referencias implícitas al presidente estadounidense:
- Lula criticó a los líderes que “amenazan al mundo con tuits”, en alusión al estilo comunicativo de Trump.
- Sánchez advirtió sobre la “normalización del uso de la fuerza” en la política internacional.
- Petro rechazó que el encuentro fuera “anti-Trump”, pero lo definió como una alternativa ante el desorden global.
México y España normalizan relaciones
La presencia de Sheinbaum marcó su primera visita oficial a España como presidenta, consolidando la normalización diplomática tras años de tensiones. Ambos gobiernos destacaron la importancia de fortalecer los vínculos culturales y económicos, y Sheinbaum ofreció que México sea sede de la V edición de la cumbre en 2027.
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