El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a elevar la tensión con Cuba al reiterar que su gobierno podría “tomar el control” de la isla “casi de inmediato”, insinuando incluso un posible despliegue militar una vez concluidas las operaciones estadounidenses en Irán. Las declaraciones fueron hechas durante un evento en West Palm Beach, Florida, donde el mandatario habló sonriente mientras el público reaccionaba con risas y aplausos .
Trump sugirió que una acción contra Cuba podría ocurrir “de camino de regreso desde Irán”, mencionando incluso al portaaviones USS Abraham Lincoln como parte de un hipotético operativo, y afirmó que los líderes cubanos “se rendirían” ante la presencia militar estadounidense .
Una escalada de declaraciones previas
Las afirmaciones del mandatario no son nuevas. Desde enero, Trump ha advertido a Cuba que haga “un trato antes de que sea demasiado tarde” y ha hablado de una posible “toma de control amistosa” del país caribeño, sin ofrecer detalles sobre cómo se llevaría a cabo ni bajo qué condiciones . En marzo llegó a decir que tendría “el honor de tomar Cuba”, describiendo a la isla como “muy debilitada” y asegurando que sería “el siguiente” país en su agenda, aunque sin precisar a qué se refería Página actual+1.
La respuesta de Díaz‑Canel: firmeza y llamado internacional
El presidente cubano, Miguel Díaz‑Canel, respondió con contundencia. A través de un mensaje en X, afirmó que “ningún agresor, por poderoso que sea, encontrará rendición en Cuba”, y aseguró que cualquier intento de intervención se toparía con un pueblo dispuesto a defender “cada palmo del territorio nacional” .
Díaz‑Canel acusó a Trump de elevar las amenazas a “una escala peligrosa y sin precedentes” y pidió a la comunidad internacional mantenerse alerta ante lo que calificó como un posible “acto criminal” por parte de Estados Unidos .
Sanciones ampliadas y presión creciente
Las declaraciones de Trump se produjeron poco después de firmar un decreto que amplía las sanciones contra el gobierno cubano y sectores como energía, minería, defensa y seguridad. Las medidas permiten bloquear a individuos vinculados al Estado cubano, incluidos altos funcionarios, y congelar propiedades o cuentas asociadas a ellos .
Trump ha justificado estas acciones alegando que Cuba representa un riesgo para EE.UU. por supuestamente permitir la presencia de grupos considerados terroristas, acusación que La Habana rechaza de manera categórica .
Un contexto de crisis energética y aislamiento
La presión estadounidense se ha intensificado desde la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro, lo que dejó a Cuba sin su principal proveedor de petróleo. A ello se sumó la amenaza de aranceles a países que suministren hidrocarburos a la isla, lo que llevó a México a suspender sus envíos. La crisis energética solo se alivió parcialmente con la llegada de crudo ruso en marzo, permitida por EE.UU. .
Un escenario de máxima tensión
Las declaraciones cruzadas entre Washington y La Habana se producen en un momento de fragilidad económica para Cuba y de creciente presión diplomática y militar por parte de Estados Unidos. Mientras Trump insiste en que la isla es un “desastre” y un país “en decadencia”, Díaz‑Canel sostiene que Cuba no representa amenaza alguna y acusa a Washington de actuar con “pobreza moral” y “arrogancia” .
La situación abre un nuevo capítulo de incertidumbre en la relación bilateral, con el fantasma de una intervención militar flotando sobre el Caribe y con la comunidad internacional observando con preocupación el rumbo de los acontecimientos.
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