Brasil cerró su preparación en casa rumbo al Mundial 2026 con una contundente victoria 6-2 sobre Panamá, en un Maracaná lleno que celebró cada destello de talento de la Canarinha, pero que también reconoció la personalidad y el atrevimiento del conjunto canalero.
Un inicio eléctrico y una respuesta inesperada
Apenas al minuto 2, una combinación entre Casemiro y Vinícius Jr. abrió el marcador y encendió al estadio, que esperaba una noche tranquila para los dirigidos por Carlo Ancelotti.
Pero Panamá no se intimidó. Adelantó líneas, disputó cada balón y encontró premio al 14’, cuando un tiro libre de Amir Murillo, desviado en Matheus Cunha, silenció al Maracaná con el 1-1.
Durante varios minutos, el equipo de Thomas Christiansen jugó de tú a tú, generando llegadas con Ismael Díaz y Cecilio Waterman y obligando a Brasil a trabajar más de lo previsto.
La jerarquía brasileña marca el rumbo
Cuando parecía que Panamá resistiría hasta el descanso, Vinícius Jr. volvió a desequilibrar y asistió a Casemiro para el 2-1 al minuto 39, un golpe que cambió el desarrollo del partido.
En el complemento, Ancelotti movió casi todo el once y Brasil mostró su profundidad de plantilla:
- Rayan firmó el 3-1,
- Lucas Paquetá amplió con un disparo desviado,
- Igor Thiago convirtió un penal para el 5-1,
- Danilo Oliveira cerró la cuenta con el 6-1 parcial.
Panamá, pese al desgaste, nunca renunció al ataque. Carlos Harvey descontó con un potente remate para el 6-2 definitivo, reflejo del carácter que mostró el equipo durante toda la noche.
Una despedida con señales claras
Brasil se marcha a su último amistoso antes del Mundial con:
- Confianza ofensiva,
- Respuestas positivas de su equipo alternativo,
- Y la certeza de que su afición está lista para soñar.
Panamá, por su parte, deja Río con una derrota amplia, pero también con sensaciones alentadoras: personalidad, orden y capacidad para competir largos tramos ante uno de los favoritos al título. Ahora se enfocará en su siguiente amistoso ante República Dominicana.
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