La actriz británica Emilia Clarke, reconocida mundialmente por su papel como Daenerys Targaryen en Game of Thrones, habló públicamente sobre el impacto físico y emocional que le dejaron las dos hemorragias cerebrales que sufrió en sus veintes. Durante un discurso en el evento Power of Women: London, organizado por Variety, Clarke compartió detalles íntimos de un proceso que, según dijo, le tomó “años enfrentar” .
“Me sentía avergonzada y abrumada”
Clarke recordó que su primera hemorragia ocurrió en 2011, cuando tenía poco más de 20 años, y la segunda en 2013. En ese momento, decidió mantenerlo en secreto: “No quería que nadie supiera sobre mis hemorragias cerebrales”, confesó, señalando que se sentía “avergonzada y abrumada por un diagnóstico que no entendía” .
La actriz explicó que, pese a la gravedad de sus lesiones, regresó a trabajar pocas semanas después de cada episodio, sin darse tiempo para procesar lo ocurrido: “Nunca tuve la oportunidad de reflexionar… podía caminar, hablar, recordar mis líneas y estaba de vuelta frente a las cámaras” .
Secuelas invisibles: fatiga, ansiedad y dolor
Clarke reveló que durante años ignoró síntomas que afectaban su vida diaria:
- Fatiga extrema
- Cambios hormonales
- Ansiedad persistente
- Dolores corporales y desmayos ocasionales
“Simplemente lo atribuí al estrés y a mi agenda de trabajo ininterrumpida”, dijo, reconociendo que ni ella ni sus médicos lograban ver el patrón detrás de su deterioro físico y emocional .
“El problema no era yo”: comprender la complejidad del daño cerebral
La actriz subrayó que las lesiones cerebrales son “extraordinariamente complejas” y que su impacto puede extenderse mucho más allá de la recuperación inicial. “Nunca se me ocurrió que tal vez el problema no era yo…”, afirmó, destacando que aún hoy la ciencia sigue descubriendo las secuelas a largo plazo de estos traumas .
SameYou: ayudar a otros sobrevivientes
En medio de su propio proceso, Clarke fundó SameYou, una organización dedicada a apoyar la recuperación de personas con lesiones cerebrales. “El camino hacia la sanación se siente como caer al borde de un precipicio sin que haya nadie para atraparte”, expresó, citando los testimonios de miles de sobrevivientes que forman parte de la comunidad de la fundación .
Una recuperación que devuelve esperanza
Clarke aseguró que hoy se siente más fuerte, gracias al trabajo con especialistas como el neurocientífico David Putrino, del Hospital Mount Sinai en Nueva York. “Ahora tengo la energía y la positividad que tenía en mis veintes”, afirmó, destacando que recuperar la confianza tras una lesión cerebral es un proceso profundo y transformador .
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