WASHINGTON — El Gobierno de Donald Trump dio este viernes un paso decisivo en la reconfiguración del mapa mediático de Estados Unidos al aprobar la megafusión entre Paramount Skydance y Warner Bros. Discovery, una operación que permitirá a Paramount tomar control de activos clave como CNN, HBO y el estudio Warner Bros.
La autorización del Departamento de Justicia (DOJ), aunque esperada, era el obstáculo regulatorio más importante para concretar la adquisición. El organismo concluyó que la transacción no perjudicará la competencia ni a los consumidores, ni en el mercado de streaming, ni en la televisión lineal, ni en la producción y distribución cinematográfica.
Un acuerdo bajo escrutinio político y legal
Pese al aval federal, la fusión aún enfrenta riesgos. Una coalición de fiscales generales estatales evalúa presentar una demanda argumentando que el Gobierno de Trump está relajando la aplicación de leyes antimonopolio. California confirmó que mantiene su propia investigación abierta sobre el acuerdo.
Además, la operación sigue pendiente de revisiones regulatorias en la Unión Europea y el Reino Unido, donde autoridades analizan si la unión podría afectar la competencia en sus mercados.
Un gigante mediático con respaldo político
La compra ha generado controversia por los vínculos entre Paramount y Trump, así como por el financiamiento del acuerdo, respaldado por el multimillonario Larry Ellison, aliado del presidente.
Trump ha comentado públicamente su interés en que Paramount tome control de CNN, cadena con la que ha mantenido una relación tensa durante años. En diciembre llegó a afirmar que “es imperativo que CNN sea vendida”, en referencia a la puja por los activos de WBD.
La operación también ha sido criticada por figuras públicas como Bruce Springsteen, quien acusó a Paramount de “complacer” al presidente para obtener beneficios regulatorios.
Lo que viene
Paramount espera tomar control total de WBD en el tercer trimestre de 2026, aunque internamente se había manejado la posibilidad de cerrar el proceso antes. Sin embargo, los tiempos de revisión en Europa hacen poco probable un cierre acelerado.
La empresa sostiene que el acuerdo es “procompetitivo” y que permitirá crear una compañía más fuerte para enfrentar a gigantes tecnológicos y plataformas globales.
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