Los New York Yankees volvieron a golpear en el momento justo. Con una actuación sólida de Cam Schlittler desde la loma y un jonrón decisivo de Paul Goldschmidt en la novena entrada, el equipo neoyorquino venció 3-1 a los Toronto Blue Jays en el Rogers Centre, cobrando un pequeño desquite tras la eliminación sufrida ante este mismo rival en la postemporada pasada. La victoria quedó definida en los últimos compases del juego, cuando el bateo oportuno apareció para romper un duelo de lanzadores.
Schlittler impone carácter y dominio
El derecho de 24 años mostró exactamente la actitud desafiante que había pedido para enfrentar a Toronto. Ponchó a siete bateadores en siete entradas, permitiendo solo una carrera —un cuadrangular de Kazuma Okamoto en la tercera— y reduciendo su efectividad líder de la Liga Americana a 1.82.
Su salida no estuvo exenta de tensión:
- Escapó de un atasco con bases llenas en la segunda entrada.
- Recibió ayuda de una gran atrapada de Jazz Chisholm Jr. en la cuarta, que evitó dos carreras.
- Se apoyó en dos dobles matanzas para mantener el control.
Enfrente tuvo a un brillante Kevin Gausman, quien limitó a los Yankees a un solo hit en siete innings, ponchó a siete y otorgó dos boletos.
Goldschmidt decide en la novena
Con el juego empatado 1-1, Cody Bellinger se embasó y abrió la puerta para el golpe final. Entonces apareció Paul Goldschmidt, quien conectó un jonrón de dos carreras ante Louis Varland, rompiendo el empate y dándole la ventaja definitiva a Nueva York. Fue su noveno cuadrangular de la temporada y el primero que Varland permite en el año, pese a llegar con una efectividad de 0.49.
El regreso de “El Marciano” también dejó huella
Activado tras una asignación de rehabilitación, Jasson Domínguez llegó al estadio apenas dos horas antes del juego… y aun así conectó un jonrón solitario ante Gausman, el único hit que el abridor canadiense permitió.
Un triunfo que sabe a revancha
Los Yankees no solo se llevaron un duelo cerrado: enviaron un mensaje a un rival directo que los eliminó el año pasado. Con Schlittler consolidado como uno de los brazos más dominantes de la liga y Goldschmidt respondiendo en momentos clave, Nueva York sigue construyendo una identidad de temple y contundencia.
REDACCION
