WASHINGTON — Cuando todo parecía perdido, los Filis de Filadelfia escribieron una de las páginas más memorables de su temporada. Con dos outs, bases vacías y a un strike de la derrota, desataron un racimo de ocho carreras consecutivas en la novena entrada para vencer 14-9 a los Nacionales en el Nationals Park. Una remontada improbable, explosiva y cargada de dramatismo.
Un noveno inning que desafió la lógica
El episodio comenzó con un sencillo de Trea Turner, pero lo que siguió fue un vendaval ofensivo:
- Brandon Marsh empató el juego con un jonrón de dos carreras.
- Bryson Stott dio el golpe más duro: cuadrangular de tres rayas para voltear la pizarra.
- Edmundo Sosa, protagonista inesperado, coronó el rally con un doble productor de dos más.
En total, ocho imparables consecutivos y un estadio en silencio absoluto ante la avalancha visitante.
Filadelfia ya había remontado antes… y lo volvió a hacer
La épica del noveno no fue la única reacción del juego. En el octavo inning, los Filis habían borrado un 5-0 en contra gracias a un doble de J.T. Realmuto con las bases llenas. La pelota rozó el guante de James Wood antes de caer, permitiendo que Filadelfia tomara una ventaja momentánea de 6-5.
Pero Washington respondió de inmediato: Jorbit Vivas conectó un jonrón de tres carreras para devolver la ventaja a los Nacionales (8-6) y preparar el escenario para el desenlace más inesperado de la noche.
Edmundo Sosa, héroe de emergencia
El panameño no estaba en el plan original. Entró al lineup por la baja de Kyle Schwarber, quien fue retirado por molestias en la espalda. Sosa respondió con una actuación monumental:
- 5 impulsadas
- Jonrón de dos carreras
- Doble clave en la remontada final
Aprovechó la oportunidad como pocas veces se ve en MLB.
Luzardo brilló pese al caos
El peruano-venezolano Jesús Luzardo firmó una salida dominante:
- 13 ponches (igualando su marca personal)
- 6.2 entradas sin permitir extrabases
Su labor parecía encaminar a Washington al triunfo, pero el bullpen no pudo sostener la ventaja.
Conclusión
Los Filis no solo ganaron un juego: enviaron un mensaje. Este equipo puede estar contra la pared, sin margen y sin aire… y aun así encontrar la forma de golpear. La serie queda igualada, pero la inercia emocional viaja claramente hacia el dugout de Filadelfia.
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