En una noche histórica en Boston, Paraguay sorprendió al mundo al vencer a Alemania en los dieciseisavos de final del Mundial 2026 tras un dramático 1-1 en 120 minutos y una definición por penales que terminó 4-3 a favor de la Albirroja.
Gill, el muro paraguayo
El arquero Orlando Gill fue la gran figura. Durante el tiempo reglamentario acumuló seis atajadas, cuatro de ellas dentro del área, y en la tanda de penales detuvo los disparos de Kai Havertz y Woltemade, además de ver cómo Jonathan Tah fallaba su intento enviando el balón por encima del arco.
Canale, el verdugo definitivo
Tras los errores de Sanabria y Balbuena que prolongaron la serie, José Canale asumió la responsabilidad y convirtió el penal decisivo, inscribiendo su nombre en la historia del fútbol paraguayo.
El planteo de Alfaro
El técnico Gustavo Alfaro, cuestionado en la previa por su estilo defensivo, se reivindicó con un esquema que frustró a Alemania. Los teutones enviaron 55 centros al área, incapaces de romper el bloque bajo paraguayo, y terminaron repitiendo los problemas que ya habían mostrado ante Ecuador.
Alemania, sin claridad
Ni los ingresos de Musiala, Amiri o Undav lograron darle fluidez al ataque alemán. Leroy Sané y Florian Wirtz estuvieron apagados, y la falta de ideas condenó a los dirigidos por Julian Nagelsmann a depender de los centros y finalmente a caer en los penales.
Un triunfo con sello rioplatense
La victoria paraguaya también reflejó la influencia del fútbol argentino: nueve de los titulares tienen pasado en la Liga Profesional, incluido el propio Gill y el héroe Canale. Alfaro, exentrenador de Boca y San Lorenzo, encontró en esa experiencia un respaldo clave para lograr la hazaña.
Paraguay avanza a octavos de final con una victoria que quedará marcada como una de las más grandes gestas de su historia mundialista.
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