WASHINGTON — El Gobierno de Estados Unidos anunció este jueves la imposición de nuevos aranceles de entre 10 % y 12,5 % a productos provenientes de decenas de países, una medida que entró en vigor este viernes y que afecta el 99,4 % de todas las importaciones estadounidenses. La decisión marca un nuevo capítulo en la política comercial del presidente Donald Trump, quien busca mantener presión sobre socios internacionales pese a recientes limitaciones legales.
Una medida que reemplaza el arancel global declarado ilegal
El anuncio coincide con la expiración del arancel casi general del 10 % que Trump impuso a inicios de año y que la Corte Suprema declaró ilegal, obligando a la Casa Blanca a buscar nuevas herramientas para sostener su estrategia comercial.
Altos funcionarios afirmaron que el presidente “no permitirá que sus objetivos se vean socavados porque una herramienta esté limitada por un tribunal”, dejando claro que la administración seguirá explorando vías legales para mantener los gravámenes.
Trabajo forzado, el argumento central
Los nuevos aranceles derivan de una investigación de meses sobre el presunto uso de trabajo forzado en la producción de bienes exportados a EE.UU. y la supuesta falta de acción de varios países para erradicar esta práctica.
La Unión Europea calificó la medida como una “sorpresa negativa” y rechazó las acusaciones por infundadas. Suiza, Noruega, Brasil, México y Australia también expresaron objeciones o desacuerdos con la decisión.
Exenciones y alcance del impacto
Aunque los aranceles abarcan prácticamente todo lo que EE.UU. compra en el extranjero, se otorgaron exenciones a productos como petróleo, gas y bienes que no pueden obtenerse dentro del país.
Funcionarios explicaron que el momento de implementación buscó evitar la superposición con el arancel previo y ofrecer mayor previsibilidad a las empresas, que el año pasado enfrentaron un escenario de gravámenes “desorientados” y cambiantes.
¿Habrá impacto en los precios?
Por ahora, los consumidores estadounidenses no verán aumentos inmediatos, ya que los nuevos aranceles mantienen tasas similares a las que los importadores ya pagaban. Sin embargo, el panorama podría cambiar en las próximas semanas conforme avancen otras investigaciones basadas en la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, una herramienta legal más duradera que la autoridad de emergencia utilizada anteriormente por Trump.
Una estrategia comercial que se expande
La Casa Blanca también anunció esta semana un arancel del 50 % a ciertos bienes canadienses, utilizando una disposición nunca antes aplicada de la Ley de Comercio Smoot-Hawley, lo que refuerza la intención del Gobierno de ampliar sus herramientas de presión comercial.
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