En los últimos años, los esfuerzos por restaurar las poblaciones de pumas en la Patagonia han dado lugar a una interacción inédita.
“Estos pumas se encontraron con una nueva fuente de alimento, los miles de pingüinos que habitan la colonia de nidificación en la costa del parque nacional”, agrega Donadio.
El autor principal Mitchel Serota reaccionó con sorpresa: “Pensábamos que solo lo hacían un par de individuos. Pero cuando llegamos, notamos una gran cantidad de pumas cerca de la colonia de pingüinos”.
Un comportamiento de caza poco habitual
Normalmente, los pumas se alimentan de mamíferos herbívoros como guanacos y, en menor medida, conejos, roedores y otros animales pequeños. No existían registros previos de que cazaran aves como los pingüinos.
Para entender esta nueva relación depredador-presa, los científicos estudiaron a ambas especies entre 2019 y 2023 en el Parque Nacional Monte León, en la costa atlántica de la provincia de Santa Cruz, Argentina. El equipo colocó collares GPS a 14 pumas y registró su comportamiento en torno a las colonias de pingüinos.
Cambios en la conducta y alta concentración de pumas
El análisis reveló que los pumas modificaban su comportamiento a medida que pasaban más tiempo cerca de las colonias.
Aquellos que se alimentaban de pingüinos se movían en territorios más pequeños y permanecían más cerca unos de otros, lo que sugiere un intercambio indirecto de información.
“Los pumas que consumen pingüinos interactúan más con otros pumas, porque se encuentran en la colonia o sus alrededores, y tienen territorios más pequeños y se mueven menos, ya que no deben realizar grandes desplazamientos para encontrar su presa”, subraya Donadio.
Los datos de GPS también mostraron la mayor densidad de pumas jamás registrada en un mismo lugar, aproximadamente el doble de la observada en otras regiones, lo que incrementa las interacciones entre estos animales, normalmente solitarios.
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