Afganistán y Pakistán están viviendo un nuevo episodio de violencia en su frontera, con bombardeos y fuego de mortero que han dejado decenas de muertos y heridos. El ministro de Defensa de Pakistán, Khawaja Asif, declaró una “guerra abierta” contra Afganistán, gobernado por los talibanes, después de que el ejército talibán lanzara ataques contra posiciones pakistaníes.
La situación comenzó el jueves por la noche, cuando los talibanes afganos atacaron posiciones pakistaníes en la frontera, que se extiende por 2.577 kilómetros a través de montañas y desiertos. Afganistán afirma que fue en represalia por bombardeos pakistaníes previos.
En respuesta, Pakistán lanzó la operación “Ghazab Lil Haqq” (Furia Justa), con ataques aéreos en Kabul, Paktia y Kandahar, considerada la cuna espiritual de los talibanes. Pakistán afirma haber matado a 133 combatientes talibanes, mientras que Afganistán reporta la muerte de ocho soldados.
La situación es tensa, con ambas partes acusándose mutuamente de iniciar los enfrentamientos y de albergar a grupos terroristas. La región es inestable, y la escalada de violencia amenaza con empeorar la situación.
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