La economía de Estados Unidos cerró 2025 con un desempeño más débil de lo previsto. El Departamento de Comercio revisó a la baja su estimación del PIB, que creció apenas 0,7 % anualizado entre octubre y diciembre, muy por debajo del 1,4 % reportado inicialmente y lejos del 4,4 % del trimestre anterior.
La revisión negativa afectó a casi todos los componentes de la actividad económica. Las exportaciones sufrieron el mayor ajuste, pasando de -0,9 % a -3,3 %, mientras que el gasto del consumidor y el gasto gubernamental también fueron recortados. El cierre del Gobierno, considerado el principal lastre del trimestre, restó 1,16 puntos porcentuales al crecimiento.
Analistas advierten que la caída llega en un momento crítico, marcado por la crisis energética derivada de la guerra entre Estados Unidos e Irán, que ha disparado los precios del petróleo y amenaza con aumentar la presión inflacionaria. El estratega David Russell calificó la revisión como “una prueba de fuego” que eleva el riesgo de estanflación.
El trimestre cerró un año turbulento para la economía estadounidense, que creció solo 2,1 % en 2025, su peor desempeño desde 2020. Aunque los consumidores siguieron gastando, persisten dudas sobre cuánto tiempo podrán sostener ese ritmo ante un mercado laboral debilitado: en febrero se perdieron 92.000 empleos y el desempleo subió a 4,4 %.
La combinación de crecimiento débil, precios energéticos al alza y un mercado laboral frágil plantea un panorama incierto para el inicio de 2026.
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