El vicepresidente J.D. Vance calificó como “tregua frágil” el acuerdo de alto el fuego alcanzado con Irán tras las últimas horas de negociaciones, señalando que el proceso reveló profundas divisiones dentro del sistema político iraní.
Desde Budapest, Vance explicó que la reacción iraní ha sido desigual: mientras el ministro de Asuntos Exteriores habría respondido positivamente al plan, otros sectores del gobierno “han mentido” sobre los logros militares de Estados Unidos y sobre los términos del acuerdo.
Según Vance, esta disparidad interna explica la fragilidad del pacto: “Hay quienes quieren sentarse a negociar y quienes mienten incluso sobre la tregua que ya alcanzamos”.
El vicepresidente afirmó que, por ahora, el presidente Donald Trump pidió a su equipo no emplear ciertas herramientas militares, diplomáticas y económicas para presionar a Teherán, aunque insistió en que esas opciones siguen disponibles si Irán no actúa de buena fe.
Vance sostuvo que Washington está dispuesto a avanzar hacia un acuerdo definitivo, pero advirtió que cualquier intento iraní de incumplir o sabotear la tregua tendrá consecuencias: “Si mienten o hacen trampa, no estarán contentos”.
El mensaje final fue claro: Trump quiere a ambas partes en la mesa de negociación, pero espera reciprocidad. “El presidente de Estados Unidos no se anda con rodeos. Está impaciente por avanzar”, afirmó Vance.
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