La compañía Commonwealth Fusion Systems (CFS), con sede en Massachusetts, afirmó haber dado un paso decisivo para convertir la fusión nuclear —la misma reacción que alimenta al Sol— en una fuente real de electricidad para la red estadounidense. La empresa anunció que su reactor experimental tipo tokamak está construido en un 75% y podría comenzar a operar a finales del próximo año, un avance que, de confirmarse, sería histórico.
Un reactor que busca lo que nadie ha logrado: energía neta positiva
El tokamak de CFS pretende alcanzar el punto crítico de la fusión: producir más energía de la que consume. Si lo consigue, la empresa planea construir una planta de 400 megavatios en Virginia, llamada Fall Line Fusion Power Station, que sería la primera central de fusión conectada a la red eléctrica en el mundo.
La compañía ya inició el proceso para integrarse al sistema del operador PJM, el más grande del país. Este trámite podría tardar entre 4 y 6 años, pero CFS aspira a estar entregando energía a la red durante la década de 2030.
Por qué este avance importa
La fusión nuclear promete una energía casi ilimitada, sin emisiones de gases de efecto invernadero y sin residuos radiactivos de larga vida, a diferencia de la fisión nuclear tradicional. El combustible —deuterio y tritio— es abundante: proviene del agua de mar y del litio.
Científicos de Estados Unidos y Europa han logrado avances recientes que demuestran que la ganancia neta de energía es posible, pero el gran desafío sigue siendo mantener la reacción el tiempo suficiente para que sea útil a escala industrial.
¿Es realista pensar en fusión para esta década?
Aunque algunos expertos creen que la fusión comercial aún está lejos, el director ejecutivo de CFS, Bob Mumgaard, sostiene que el horizonte podría ser más corto de lo que se piensa. Asegura que la tecnología está en un punto de inflexión:
“Las tecnologías que generan un gran impacto pasan de ser imposibles a inevitables muy rápidamente”.
Además, la planta ya tiene compradores para su futura energía: Google y la energética Eni, lo que evita que los costos recaigan en consumidores o contribuyentes.
Un futuro que podría cambiar la matriz energética
Si CFS logra su objetivo, Estados Unidos podría entrar en una nueva era energética, con plantas de fusión más pequeñas, limpias y ubicadas cerca de centros urbanos o industriales. Aun así, la empresa reconoce que la tecnología sigue en “desarrollo activo” y que nada está garantizado.
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