El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este viernes un nuevo decreto que endurece las sanciones contra Cuba, profundizando la presión que su Gobierno ha ejercido sobre la isla desde inicios de 2026. La Casa Blanca sostiene que el régimen cubano representa “una amenaza” para la seguridad nacional, argumento que La Habana rechaza de manera categórica.
Un paquete ampliado de sanciones
Las medidas anunciadas son una extensión de las restricciones reveladas en enero, cuando Trump advirtió que impondría aranceles adicionales a los países que suministraran petróleo a Cuba. El nuevo decreto establece que EE.UU. bloqueará a individuos y entidades que:
- Operen o hayan operado en los sectores de energía, minería, defensa o seguridad de Cuba.
- Brinden apoyo material, financiero o tecnológico al Gobierno cubano o a personas ya sancionadas.
- Sean o hayan sido altos funcionarios del Estado cubano.
- Estén vinculados con abusos graves a los derechos humanos o actos de corrupción, como apropiación indebida de bienes públicos o sobornos.
El Departamento del Tesoro podrá congelar propiedades, restringir cuentas bancarias y aplicar otras medidas financieras. El decreto no menciona nombres específicos.
Contexto: presión creciente desde enero
La ofensiva de Washington se intensificó tras la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro, aliado clave de La Habana y principal proveedor de petróleo para la isla. La amenaza de sanciones a países que enviaran hidrocarburos llevó a México a suspender sus envíos, agravando la crisis energética cubana.
En marzo, la llegada de 100.000 barriles de crudo ruso alivió temporalmente la situación, con el visto bueno de EE.UU. para permitir el tránsito del cargamento.
Cuba rechaza las acusaciones
El Gobierno cubano ha negado que represente una amenaza para Estados Unidos y ha rechazado las afirmaciones de que en su territorio operen grupos considerados terroristas por Washington, como Hamas o Hezbollah. La Cancillería de la isla no respondió de inmediato a la solicitud de comentarios.
Un embargo que supera seis décadas
Las nuevas sanciones se suman al embargo económico vigente desde los años 60, un entramado de restricciones que ha sido reforzado en distintos momentos y que ahora vuelve a endurecerse bajo la administración Trump.
El presidente estadounidense insiste en que el régimen cubano debe realizar “cambios de fondo” y sostiene que el sistema político de la isla está “próximo a caer”, mientras La Habana afirma estar dispuesta al diálogo, pero sin ceder en su soberanía.
REDACCION
