El exdirector interino del FBI Brian Driscoll acusó al actual titular de la agencia, Kash Patel, de encabezar una purga interna destinada a remover o castigar a agentes que participaron en investigaciones relacionadas con Donald Trump, incluyendo el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021 y la pesquisa sobre documentos clasificados. Las declaraciones fueron hechas en una entrevista exclusiva con CNN, la primera desde su despido en agosto de 2025.
Un proceso de evaluación con tintes políticos
Driscoll relató que, una semana antes de la investidura de Trump, recibió llamadas ofreciéndole el puesto número dos del FBI, pero con advertencias de que, si no aceptaba, un designado político ocuparía el cargo.
Durante su evaluación, asegura que funcionarios del nuevo gobierno le hicieron preguntas sobre sus preferencias políticas, incluyendo por quién había votado y si había apoyado a demócratas recientemente.
Según Driscoll, Patel le dijo que no habría problema con su nombramiento siempre que no hubiera votado por la vicepresidenta Kamala Harris en 2024 ni donado al Partido Demócrata.
“El FBI intentó meter al presidente en la cárcel”
Driscoll afirmó que, ya con Patel confirmado como director, este le expresó que el FBI había intentado encarcelar a Trump y que él “no lo había olvidado”.
Según su testimonio, Patel le indicó que la estabilidad de su propio cargo dependía de remover a agentes que trabajaron en casos contra el expresidente.
La lista de nombres y la presión desde el Departamento de Justicia
El exdirector interino señaló que Emil Bove, entonces vicesecretario interino de Justicia, le pidió una lista con 6.000 empleados del FBI que hubieran participado en investigaciones relacionadas con Trump.
Cuando preguntó por qué, Bove respondió que existía una “podredumbre cultural” dentro del FBI.
Driscoll asegura que posteriormente recibió una lista de ocho jefes regionales y directores adjuntos para despedir, todos vinculados a investigaciones del 6 de enero.
Incluso afirma que pidió permitirles llegar a la jubilación para no afectar sus pensiones, pero días después recibió memorandos de despido.
El correo masivo que detonó su salida
Driscoll envió un correo a los 38.000 empleados del FBI informando sobre la solicitud de nombres, asegurando que la agencia seguiría la ley y sus políticas internas.
Bove respondió acusándolo de insubordinación, lo que derivó en su despido semanas después.
Una demanda en curso y silencio oficial
Driscoll presentó una demanda por despido injustificado contra Patel y el Gobierno de Trump.
El Departamento de Justicia solicitó desestimarla, mientras que el FBI y el propio Patel no respondieron a las solicitudes de comentarios.
“Devastador para la fuerza laboral”
El exdirector interino, con casi dos décadas en el FBI y condecorado por su servicio, afirmó que la purga afectó gravemente la moral y estabilidad de la agencia.
Comparó la sensación de impotencia que vivió con la que experimentó tras los ataques del 11 de septiembre, que lo motivaron a unirse al FBI.
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