La selección de Egipto escribió una página inédita en su historia futbolística al conseguir su primera victoria en una Copa del Mundo, derrotando 3-1 a Nueva Zelanda en Vancouver. El héroe de la noche fue su capitán, Mohamed Salah, quien marcó, asistió y lideró la remontada que desató la euforia de los faraones.
Nueva Zelanda sorprendió primero
El conjunto oceánico inició con intensidad y presión alta, complicando la salida egipcia y tomando ventaja al minuto 14 con un testarazo de Finn Surman tras un tiro de esquina cobrado por Tim Payne.
Egipto tardó 35 minutos en realizar su primer disparo a puerta, reflejo del dominio neozelandés en la primera mitad.
La remontada: Salah encendió la chispa
El empate llegó al 58’, cuando Zico remató de cabeza un tiro de esquina para el 1-1.
A partir de ahí comenzó el show de Mohamed Salah: al 66’, tomó el balón en el centro del campo, eludió rivales, se combinó con Zico —quien devolvió de taquito— y definió con zurda para consumar la voltereta.
El 3-1 definitivo llegó al 82’, cuando Salah cobró un tiro de esquina que Trezeguet remató en el primer poste.
Un triunfo que rompe una sequía de 92 años
Egipto participó previamente en los Mundiales de 1934, 1990 y 2018, sin lograr una sola victoria. El triunfo ante Nueva Zelanda en 2026 marca su primer éxito en la historia del torneo, un hito largamente esperado.
Lo que significa para Egipto
La victoria no solo representa un logro histórico, sino que coloca a los faraones en una posición favorable para avanzar a la siguiente ronda del Mundial 2026. El liderazgo de Salah, su impacto decisivo y la respuesta del equipo tras un inicio complicado alimentan la ilusión de un torneo memorable.
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