El Vaticano anunció la excomunión de los cuatro nuevos obispos ordenados por la Sociedad de San Pío X (FSSPX), así como de los dos prelados que participaron en la ceremonia, después de que el grupo ultratradicionalista desobedeciera directamente las advertencias del papa León XIV y procediera con las ordenaciones en Écône, Suiza. La Santa Sede confirmó que la decisión coloca al grupo en cisma y los excluye de los sacramentos de la Iglesia.
Ordenaciones sin aprobación papal: el acto que detonó la sanción
La FSSPX llevó a cabo las ordenaciones el miércoles, ignorando los llamados del pontífice, quien había advertido que avanzar con la ceremonia constituiría un acto “cismático” y un “pecado de extrema gravedad”.
En respuesta, la Congregación para la Doctrina de la Fe emitió un decreto declarando excomulgados a los seis obispos involucrados. La sanción también se extiende a sacerdotes y laicos que “se adhieran formalmente” al grupo, quienes incurrirán automáticamente en excomunión.
Camino de regreso: condiciones estrictas para reincorporarse a la Iglesia
El Vaticano detalló los pasos para que los sacerdotes puedan volver a la plena comunión:
- Escribir personalmente al papa solicitando el levantamiento de la excomunión.
- Firmar una profesión de fe.
- Comprometerse a no atacar públicamente al pontífice ni sus enseñanzas.
Aunque León XIV no ha hecho declaraciones públicas desde las ordenaciones, el cardenal Pietro Parolin expresó su “profundo pesar”, señalando que el acto “rompe la unidad de la Iglesia” y conlleva sanciones muy concretas.
Una ruptura que se remonta al Concilio Vaticano II
La FSSPX, fundada en 1970 por el arzobispo Marcel Lefebvre, mantiene su rechazo a las reformas del Concilio Vaticano II, especialmente en temas como libertad religiosa, ecumenismo y la misa en lenguas vernáculas.
El grupo ya había sido excomulgado en 1988 por ordenar obispos sin autorización papal. La nueva medida va más allá de aquella sanción, pues invalida también sacramentos como matrimonio y confesión administrados por la sociedad.
Presencia en Estados Unidos y discurso desafiante
La FSSPX mantiene actividad en Estados Unidos, con sede en Missouri y un seminario en Virginia, dirigido por uno de los obispos recién ordenados, Michael Goldade, quien tras la ceremonia afirmó que la “iglesia modernista es un desierto que mata todo lo que toca”.
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