La Selección Española escribió un nuevo capítulo dorado en su historia al clasificarse para la final del Mundial 2026, apenas la segunda vez que alcanza el partido decisivo de una Copa del Mundo. El equipo dirigido por Luis de la Fuente confirmó su crecimiento a lo largo del torneo y se impuso con autoridad en semifinales, consolidando una campaña marcada por solidez defensiva, madurez competitiva y un rendimiento colectivo en ascenso.
Los goles de Mikel Oyarzabal y de Pedro Porro tumban a Francia (0-2) para sellar el pase del combinado español a la final del domingo 19 de julio en el Estadio Nueva York/Nueva Jersey. El juego coral, la presión en zonas altas y la solidaridad en las ayudas defensivas y la solidez atrás de la ‘roja’ ha sido demasiado para la pobre propuesta del combinado galo, incapaz de hacer daño a su rival y de encontrar recursos para potenciar todas las individualidades ofensivas.
España vuelve a una final mundialista 16 años después de Sudáfrica 2010, cuando conquistó su primer título con el recordado gol de Andrés Iniesta ante Países Bajos. Desde entonces, La Roja había atravesado etapas de transición, pero en esta edición recuperó su identidad: posesión inteligente, presión coordinada y eficacia en momentos clave.
El rival para la final aún está por definirse, pero España llega con argumentos claros: una defensa que ha sido referencia del torneo, un mediocampo equilibrado y la aparición de figuras decisivas en los partidos de eliminación directa. La afición española se prepara para vivir otra jornada histórica, con la ilusión de ver a su selección levantar por segunda vez la Copa del Mundo.
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