ANKARA / LONDRES — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, abandonó Turquía a bordo de un Boeing 747-200 modificado, una aeronave más antigua pero considerada más segura por su equipo, en lugar del nuevo jet presidencial donado por Qatar, debido a preocupaciones de seguridad vinculadas al conflicto en escalada con Irán. La decisión, confirmada por cuatro funcionarios estadounidenses, se tomó antes de que Trump dejara la cumbre de la OTAN en Ankara.
El avión antiguo, preferido por el Servicio Secreto
Dos funcionarios señalaron que el personal de seguridad se sentía más cómodo con Trump en la aeronave más antigua, diseñada desde cero para proteger al comandante en jefe, a diferencia del jet qatarí, que fue reacondicionado recientemente y considerado por algunos como puesto en servicio “precipitadamente”.
Aunque no existía una amenaza específica, Trump había mencionado la posibilidad de un intento de asesinato por parte de Irán tras nuevos ataques estadounidenses en la región.
El jet de Qatar fue enviado primero a Inglaterra
Antes de que Trump abandonara Turquía, el jet donado por Qatar fue enviado a la base aérea de Mildenhall, en Inglaterra. El presidente explicó públicamente que el cambio de aeronave buscaba permitir que los miembros del servicio estadounidense “recorrieran la aeronave”, aunque luego admitió que las preocupaciones de seguridad podrían haber influido en la decisión.
Durante el despegue desde Ankara, a los periodistas se les pidió bajar las persianas de las ventanillas, una medida que Trump atribuyó a posibles riesgos relacionados con Irán.
Capacidades especiales del avión más antiguo
El Boeing 747-200 modificado cuenta con capacidades altamente especializadas, incluido el reabastecimiento de combustible en pleno vuelo, lo que lo convierte en una plataforma más robusta para viajes internacionales de alto riesgo.
En contraste, el jet qatarí —valorado en unos US$ 400 millones— fue adaptado en apenas año y medio, un proceso que generó dudas entre algunos funcionarios sobre si cumplía plenamente con los estándares de seguridad presidencial.
Contexto: tensiones con Irán y retrasos en los nuevos Air Force One
La decisión ocurre en un momento de alta tensión geopolítica. Trump ha declarado que la tregua con Irán “ha terminado”, y el país ha respondido con ataques en el estrecho de Ormuz, aumentando los riesgos para vuelos presidenciales.
Además, los dos nuevos jets adquiridos por EE.UU. —que reemplazarán al actual Air Force One— enfrentan serios retrasos y no estarán listos hasta 2028, debido a la complejidad de integrar comunicaciones clasificadas y sistemas defensivos.
REDACCION
