China dio un paso decisivo en su carrera espacial al recuperar con éxito la primera etapa del cohete Long March 10B durante una prueba de lanzamiento orbital realizada en la isla de Hainan. El propulsor, tras separarse de la etapa superior, descendió verticalmente sobre una plataforma flotante apenas seis minutos después, un hito que los medios estatales calificaron como un “avance histórico” en la tecnología de cohetes reutilizables.
Un salto tecnológico clave para China
El fabricante estatal China Aerospace Science and Technology Corporation afirmó que la misión sienta las bases para acelerar la capacidad de acceso al espacio, un objetivo estratégico para Beijing. Además del aterrizaje, la prueba logró poner un satélite en órbita, consolidando el éxito de la operación.
Este avance llega tras varios intentos fallidos de otras compañías chinas que compiten por desarrollar tecnología reutilizable, considerada esencial para:
- Reducir costos y tiempos entre lanzamientos.
- Impulsar la exploración espacial y los viajes tripulados.
- Desplegar infraestructura satelital crítica.
- Fortalecer capacidades militares vinculadas al espacio.
La carrera con Estados Unidos
El logro chino se produce en un contexto de competencia directa con empresas estadounidenses que ya dominan esta tecnología.
- SpaceX perfeccionó el aterrizaje y reutilización de propulsores hace casi una década y hoy lidera el mercado global.
- Blue Origin consiguió su primer aterrizaje exitoso del cohete New Glenn en noviembre pasado.
China busca cerrar esa brecha y consolidarse como una “potencia aeroespacial”, apoyándose en un sector espacial comercial en expansión.
Camino a la Luna
La serie Long March-10 es fundamental para los planes chinos de enviar misiones tripuladas a la Luna, por lo que este avance representa un impulso directo a sus ambiciones de exploración profunda.
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