WASHINGTON / BEIJING — En una jornada marcada por el contraste político y tecnológico, el presidente Donald Trump acusó públicamente a China de haber robado información de votantes estadounidenses, mientras el mandatario chino Xi Jinping defendió la imagen de su país como un “líder tecnológico responsable” ante la comunidad internacional.
Trump intensifica sus señalamientos contra Pekín
Durante un discurso en la Casa Blanca, Trump afirmó que agencias de inteligencia estadounidenses habían detectado “actividades cibernéticas hostiles” provenientes de China, dirigidas a bases de datos electorales y registros de votantes.
“China ha intentado socavar nuestra democracia y manipular información sensible”, declaró el presidente, sin presentar pruebas públicas del supuesto ataque.
El Departamento de Seguridad Nacional y el FBI no han confirmado oficialmente los señalamientos, aunque fuentes internas reconocen que existen investigaciones abiertas sobre intentos de intrusión digital en sistemas estatales.
Xi busca proyectar confianza tecnológica
Horas después, en Beijing, Xi Jinping inauguró el Foro Mundial de Innovación Digital, donde presentó a China como un país comprometido con el uso ético de la tecnología y la inteligencia artificial.
“El desarrollo tecnológico debe servir a la humanidad, no dividirla”, afirmó Xi, en un mensaje interpretado como respuesta indirecta a las acusaciones de Washington.
El líder chino destacó los avances de su país en computación cuántica, redes 6G y energías limpias, y propuso crear un marco global para la seguridad digital y la protección de datos.
Tensión entre potencias y disputa por la narrativa
Analistas señalan que ambos discursos reflejan la creciente competencia por el liderazgo tecnológico mundial. Mientras Trump busca reforzar su postura de defensa nacional ante el electorado estadounidense, Xi intenta consolidar la imagen de China como potencia innovadora y confiable.
La confrontación ocurre en un contexto de guerra comercial y tecnológica que incluye restricciones a empresas chinas como Huawei y sanciones a exportaciones de semiconductores.
Conclusión
Las declaraciones de ambos mandatarios evidencian cómo la tecnología se ha convertido en el nuevo campo de batalla político y diplomático. Mientras Washington denuncia espionaje y manipulación, Beijing insiste en su papel de garante de la estabilidad digital global.
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